Una inquietud del obispo dominico fray Alonso de Santo Tomás fue continuar la fábrica de la Catedral, paralizada en el siglo XVII. En espera de proseguir la construcción, no escatimó medios ni esfuerzos para procurar el enriquecimiento patrimonial del templo en lo tocante a la dotación del ajuar y mobiliario litúrgico.
Capilla del Cristo del Amparo en la Catedral de Málaga
La Catedral de Málaga, obviando su evidente y primordial carácter y función sagrada, es por sí misma un magnífico museo. Entre todo su considerable patrimonio artístico destaca el pictórico, con cerca de trescientas obras, sin contar las que se depositaron en el contiguo Palacio Episcopal tras su reconstrucción, y por disposición del obispo Balbino Santos.
Desde que Europa, tras un paréntesis de siglos poco higiénicos, recuperara la red de alcantarillado y abastecimiento de agua del que gozó el mundo romano, tales necesidades eran cuanto menos precarias.
Capilla de la Encarnación en la Catedral de Málaga, dedicada a este misterio de la vida de la Virgen
Hacia 1579 el obispo Francisco Pacheco y Córdoba alentó un suntuoso repertorio decorativo para la Capilla de la Encarnación que el obispo José Molina Lario se ocupó de cambiar radicalmente en el XVIII.
Recreación de la Catedral con el tejado a dos aguas propuesto para evitar las filtraciones en las cubiertas. FOTO: Marinauno arquitectos
El anuncio de la aprobación por parte de la Junta de Andalucía del proyecto de cubiertas para la Catedral de Málaga supone la culminación de un intenso trabajo por parte de la Diócesis malagueña, en el que se ha buscado solucionar los graves problemas de conservación que afectan al primer templo malagueño a causa de las filtraciones por las lluvias.
Relicario del cráneo de san Mauricio en la Catedral de Málaga
San Mauricio fue el jefe de la famosa Legión Tebana mandada decapitar por Maximiano, en torno al 287, por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses. El trasfondo épico del testimonio de san Mauricio motivó su patronato sobre los soldados de infantería, a semejanza del que san Jorge ejercía sobre los jinetes.
Entre 1778-1779, el Cabildo encargó al afamado platero cordobés Damián de Castro un magnífico juego de piezas de altar compuesto de seis candeleros y cruz con su Cristo, junto a un conjunto de insignias procesionales integrado por cuatro ciriales, seis cetros con siete esculturas argénteas de santos en cada uno y una cruz procesional.
Cruces que conmemoran la consagración de la Catedral de Málaga el 31 de agosto de 1588
Grabadas en las mismas piedras que conforman los pilares de las naves, se pueden observar repartidas por todo el entorno de la Catedral doce cruces que, además y para mayor realce, se encuentran pintadas de rojo. Hay quienes las toman por las señales de un antiguo Via Crucis, pero en realidad se trata de las cruces que conmemoran la consagración de esta iglesia.
El coro de nuestra Catedral conforma, junto a los de Toledo y Córdoba, la triada más selecta de las sillerías existentes en España, algo que se debe a la prestancia artística que le otorgaron las gubias de los maestros Luis Ortiz de Vargas, José Micael de Alfaro y, especialmente, Pedro de Mena y Medrano, autor de la mayor parte de las tablas que lo componen.
Ntra. Sra. de la Esperanza en la Catedral de Málaga
Admirada por quienes pasan ante ella, la portada gótica de la iglesia de El Sagrario, la histórica parroquia de la Catedral, en su origen fue la principal de las que poseyó la iglesia.
Obra de Cesare di Arbassia en la Catedral de Málaga
Hasta la restauración del retablo gótico de Santa Bárbara en 1996, las seis tablillas compartimentadas que le sirven de sotabanco pasaban prácticamente desapercibidas. Poco más parecían unos añadidos para recrecer en altura el conjunto, que hasta su ubicación en este recinto, había formado parte del mobiliario.
Aunque no haya quedado en el subconsciente colectivo de los malagueños un especial recuerdo del último de los grandes terremotos padecidos en la ciudad, este fue una catástrofe natural de proporciones tales que afectó a nuestra provincia, y a las de Granada y Almería.
Los órganos de la Catedral de Málaga «suenan igual que hace 250 años, cuando se construyeron», explica Óscar Laguna, el organero encargado de su reciente restauración. Estos órganos gemelos «son unos instrumentos únicos a nivel mundial. Cada uno de ellos está compuesto por más de 4.000 tubos y un fuelle de tres metros de largo».
Sumidero ubicado en un habitáculo anejo a la sacristía de la Catedral de Málaga
Por supuesto que nuestra Catedral no cuenta con ningún estanque para nadar, pero así se denominan a los aguamaniles o piletas que antiguamente eran comunes en las iglesias donde se habilitaban, normalmente en las sacristías.
Entre 1689-1691 se construyó un monumental retablo-tabernáculo, cuyas enormes dimensiones cubrían la estructura arquitectónica de la Capilla Mayor. Se asemejaba a una gran mampara semidecagonal adaptada a la fábrica del edificio, incorporando un templete exento provisto de un mecanismo de torno empleado para manifestar el Santísimo Sacramento.
La campana de la Catedral de Málaga de nombre “Santiago” es la de volteo más grande de toda Europa
En el pasado las campanas, llamadas así porque el obispo San Paulino de Nola las introdujo en sus iglesias de Campania allá por el siglo V, no solo convocaban a los fieles, si no que se les atribuía espantar las tormentas y conjurar la peste.
La solería de la Catedral, en tonos blancos y encarnados, acabó de instalarse en el siglo XVIII, con ocasión de la unificación de la obra nueva con la antigua.
El relicario de san Sebastián en la Catedral de Málaga
Las peregrinaciones medievales alentaron la veneración a las reliquias de los santos, en paralelo al convencimiento de reservarlas en maravillosos contenedores o relicarios, elaborados en materiales preciosos que la Iglesia asimiló a la carne inmortal de quienes gozan de la presencia de Dios, en la plenitud de la gloria divina.
Imagen de la Virgen del Pilar en la Catedral de Málaga
El patrimonio de las Catedrales suele contar con piezas importadas de otras latitudes que refrendan sus vínculos históricos con otras diócesis, o bien con personajes concretos ligados durante un tiempo a ellas. Es el caso de esta preciosa escultura en plata de la Virgen del Pilar.
Esculturas de leones que flanquean la fachada principal de la Catedral de Málaga
De todas las representaciones de animales existentes en la Catedral, las más espectaculares resultan ser la pareja de leones que flanquean la fachada principal. Fueron esculpidos hacia 1772 en piedra blanca por el escultor local Agustín Valero, costando cada uno de ellos la suma de 800 reales, siendo su colocación anterior a la reja de hierro dulce que cierra este espacio.
Es costumbre antiquísima en la Iglesia dedicar los sábados a la memoria de la Virgen María recordando como, entre el viernes en que murió Cristo y el domingo en el cual resucitó Ella mantuvo incólume la fe.
Fragmentos de Terra Sigillata, decorados con cruces, aparecidos en la excavaciones del entorno Catedral y datados entre el siglo IV y VI
Desde los primeros siglos del cristianismo hay presencia de cristianos en el litoral de Málaga. Los puertos y las zonas costeras, eran lugares de transacciones comerciales, y por lo tanto, de movimiento de personas venidos de otros lugares. Esos primeros cristianos irán anunciando el Evangelio y crearán las primeras comunidades.
La capilla mayor de la Catedral cuenta con una riquísima simbología e iconografía que giran en torno a un programa cristocéntrico, en parte incompleto por las sucesivas alteraciones que ha sufrido, especialmente con la supresión del tabernáculo que en origen lo presidía.
Estatua Sepulcral de Luis de Torres II, arzobispo de Monreale
Luis de Torres II no fue a la zaga en prestigio a su tío, el arzobispo de Salerno. Al igual que él, gozó de la confianza de varios pontífices como Pío V y Gregorio XIII, desempeñando los cargos de Presidente y Decano de la Cámara Apostólica y Nuncio Apostólico para los reinos de España y Portugal.
El Señor de los Temblores en la Catedral de Málaga
El patrimonio catedralicio posee numerosas obras devocionales provenientes de donaciones particulares, muchas de las cuales poseen singularidades muy curiosas. Tal es el caso de la pieza que nos ocupa.
Más allá de su belleza, los potentes torreones que flanquean las puertas del crucero de nuestra Catedral nos desvelan importantes secretos sobre el largo y singular proceso constructivo del templo.
El pasado sábado 11 de septiembre, con ocasión de trasladar la imagen de la patrona de Málaga, Santa María de la Victoria, desde la Catedral a su basílica, su Real Hermandad quiso sumarse de alguna forma al año josefino decretado por el Papa Francisco.
El Archivo de la Catedral recoge desde 1486 hasta la actualidad la memoria documental de la ininterrumpida actividad y administración del Cabildo, los cultos de la sede episcopal malagueña y la historia de la construcción, decoro y mantenimiento del edificio.
Estatua sepulcral de Luis de Torres I, arzobispo de Salerno, en la Catedral de Málaga
En 1553 fallecía en Roma el malagueño Luis de Torres I, arzobispo de Salerno, Secretario de Su Santidad y hombre de confianza de cuatro papas: León X, Clemente VII, Paulo III y Julio III.
Las Catedrales conservan testimonios que perduran como “reliquias” de su memoria histórica. Desde el primer instante de la conquista castellana en 1487, la mezquita principal o Aljama fue consagrada para servir de templo catedralicio, hasta que el 31 de agosto de 1588 se abrió al culto (aunque incompleta) la actual basílica renacentista.
En la sacristía de la Catedral siempre ha estado el depósito principal de las santas reliquias que esta iglesia atesora, algunas de las cuales son insignes, porque responden a una parte considerable de cuerpos de bienaventurados, tales como los provenientes de los mártires Sebastián, Flaviano, Justina, Mauricio…
Sistema para asegurar la puerta de la sacristía por su parte interior
Con este nombre, algo burdo, es como secularmente se ha designado siempre en la Catedral al sistema de seguridad más arcaico y efectivo con el que cuenta. Nos referimos a la viga gruesa de madera, rematada por un asidero metálico, que llegado el caso, puede asegurar la puerta de la sacristía por su parte interior.
Situado en la Capilla del Cristo del Amparo en la Catedral de Málaga
Los hermanos escultores Juan y Antonio Gómez ocupan un lugar de privilegio en el panorama malagueño del primer tercio del siglo XVII. Oriundos de Granada, proyectaron en la diócesis malagueña la estética sacra consolidada en el contexto andaluz por su maestro, Pablo de Rojas.
Si desde un aspecto espiritual la Catedral viene a ser la casa acogedora del Padre, se podría afirmar que en otra vertiente es una madre providente que acoge a muchas criaturas del Señor, especialmente aves, tales como cernícalos, vencejos o las entrañables palomas.
Situado en la Capilla de San Julián en la Catedral de Málaga
En 1637 una terrible epidemia de peste azotó Málaga. La ciudad se acogió a la intercesión de sus santos protectores y también a la del piadoso obispo de Cuenca, san Julián, cuya popularidad y devoción se vieron sensiblemente incrementadas al finalizar el contagio.
Cualquiera que sea observador habrá reparado en la parte truncada de un fuste de columna estriada, de piedra, adosada a la entrada del coro, justamente en la esquina izquierda del mismo según se traspasa la reja que lo cierra.
De los sesenta y dos obispos que han regido la diócesis malacitana, tres han subido a los altares, y aún pudimos añadir un cuarto. Se trata de fray Francisco de San José, quien rigió esta iglesia local entre 1704 a 1713.
El artista flamenco Miguel Manrique fue el gran renovador del panorama pictórico malagueño del XVII. Después de una presunta formación en Amberes en el taller de Peter Paul Rubens continuada en Génova junto a Giovan Andrea Ferrari y Cornelius de Waal, aparece establecido en Málaga en torno a 1635.
Fernando Ortiz es el más destacado escultor de la Málaga del XVIII y uno de los más relevantes del panorama español del momento. Académico de Mérito por la Escultura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid desde 1756.
Hoy lo anunciamos y pronto te lo ponemos en bandeja. Será algo muy sencillo, muy bonito y muy relajante para leerlo en el verano que comienza y, a la vez, será un cóctel explosivo por lo que es en sí y por quienes te lo van a contar en esta hoja.