En esta ocasión nos centramos en un objeto que, en el pasado, tenía una doble finalidad. Usado por el maestro de ceremonias del Cabildo, era, por una parte, señal de su autoridad, llevándolo siempre consigo y, por otra, contaba con una finalidad práctica ya que con él indicaba al celebrante los textos a leer o cantar en las misas y procesiones.