En otras entregas de DIÓCESISMÁLAGA hemos hecho mención de la arrolladora persona del beato Diego José de Cádiz (1743-1801), tan relacionado con nuestra Catedral a cuenta de las predicaciones que pronunció en ella.
Dibujo del proyecto de terminación de la Catedral del Poeta Rafael Pérez Estrada en su obra La ciudad velada
La Catedral de Málaga ha servido de inspiración para numerosos escritores y poetas de gran proyección como Gerardo Diego, Camilo de Ory o José Salas, sin que podamos obviar al jesuita mexicano Ramón Cué, el célebre autor de “Mi Cristo roto” o “Cómo llora Sevilla”.
Cuadro del martirio de San Juan Evangelista de la Catedral de Málaga
La nutrida pinacoteca que atesora la Catedral malacitana, con cerca de 300 pinturas sin contar las que se encentran en depósito en el edificio del Obispado, tiene un extenso repertorio temático, religioso por supuesto.
Relicarios con restos de los santos mártires Bonoso y Crescenciana (detalle)
La Catedral atesora dos antiguos relicarios que resultan muy curiosos por su tipología, ya que consisten en dos cilindros de plata cuya superficie presenta un calado de orificios que permite ver el contenido que, indudablemente, es más valioso que el propio continente.
Yesería con el jarrón de azucenas en la capilla de santa Bárbara
Esculpida en madera o piedra, repujada en metal o pintada, la jarra con azucenas es el emblema identificativo de la Catedral que se rastrea en cualquiera de sus estancias, caso de la que muestra la ilustración, perteneciente a una yesería de la capilla de santa Bárbara.
Espacio tras el que se encuentra la tumba del canónigo Leonardo Urtusuastegui Zabal,
Suele pasar desapercibido cómo la simetría de la capilla de la Inmaculada se altera en su muro derecho, donde el zócalo queda interrumpido por un espacio encalado que se ajusta a la hechura y tamaño de una puerta.
Detalle del artesonado mudéjar del techo del museo catedralicio de Málaga
Una de las mejores joyas que guarda el pequeño museo catedralicio no se encuentra precisamente contenida en alguno de los expositores de la sala. Para descubrirla, solo basta alzar la mirada y observarla con detenimiento.
Jesús bendiciendo a los niños, obra encargada por Trinidad Grund al artista Ferdinando Romboni
En la estancia catedralicia habilitada como patio cubierto y usada para la venta de recuerdos, se encuentra el gran lienzo con el pasaje evangélico de Jesús bendiciendo a los niños.
El continente y el contenido de la Catedral de Málaga resultan casi inabarcables. Husmeando por los rincones del templo, nos topamos con una espingarda de época, seguramente de principios del siglo XVI, en un deficiente estado de conservación.
Imagen de Santo Tomás de Villanueva obra de Salvador Gutiérrez de León en los laterales del trascoro de la Catedral de Málaga
El último cuerpo de la torre catedralicia, justamente situado bajo el cupulín que lo remata, está prácticamente lleno de grafitis datados desde fines del siglo XVIII en adelante, efectuados por todos aquellos que, por diferentes razones, pudieron subir a esta privilegiada atalaya.
Alberto Palomo, con su libro dedicado a las capillas de la Catedral de Málaga, en una de sus favoritas, la del Cristo del Amparo
Con 36 años trabajando para la Catedral como archivero y sacristán, Alberto Palomo es quien mejor atesora todos sus secretos, lo que demuestra cada semana en la sección “Conoce la Catedral” de esta revista. Su último libro se centra en las capillas del primer templo malagueño
Libro de apuntes de contabilidad que recoge una de las cantidades entregadas al escultor Pedro de Mena
Resulta desolador que la desaparición del tesoro documental malagueño, especialmente el sufrido en el incendio provocado del Palacio Episcopal en 1931, nos prive de conocer los detalles relativos a personajes, hitos históricos y conjuntos artísticos.
La puerta principal de la Catedral se abre solo en actos extraordinarios
Son siete las puertas de nuestra Catedral, algo no casual porque se trata de un número de especial simbolismo espiritual que expresa la perfección. Además, las puertas de ingreso a los templos son figuras del mismo Cristo que por su boca expresó: «Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir y encontrará pastos…» (Jn 10, 1-10). La principal de las puertas catedralicias es también la de mayor tamaño y la que centra el atrio y la fachada adyacente a la plaza del Obispo.
Reverso de los astros elaborados con papel de incunables y naipes que adornaban el retablo de Santa Bárbara
Cuando, durante 1995-1996 y dirigido por la especialista Hasbach Lugo, se procedió a la restauración del retablo gótico de santa Bárbara, se descubrió que muchos elementos decorativos repartidos por el conjunto no eran sino simples añadidos que, en un indeterminado momento del siglo XVIII, se le pusieron con la intención de ornamentar lo que, quizás para la época, consideraban demasiado sobrio.
Expositor con las 36 monedas. Abajo a la izquierda, detalle de una de ellas.
En uno de los expositores del pequeño museo catedralicio están expuestas las treinta y seis monedas de plata que presentan como distintivo el escudo con las azucenas que, desde siempre, ha sido el propio del Cabildo por aludir al misterio de la Encarnación del Señor y, por tanto, a la perpetua pureza de María.
Detalle de la credencia en la capilla de la Encarnación de la Catedral de Málaga
En casi todas las capillas de la Catedral se pueden observar, en los laterales de los altares o retablos, unas consolas fijadas a los muros. Se trata de las llamadas credencias, cuya etimología procede del verbo creer, y que son repisas que se utilizaban a fin de tener a mano todo lo requerido para el desarrollo de la liturgia.
Resulta paradójico que en un templo como la Catedral malagueña llena de obras de arte, una de las imágenes que concitan la mayor devoción sea la de san Expedito, que carece de valor alguno. Sin embargo, como si un remedo fuera de la confirmación del Magnificat… “enaltece a los humildes”, esta pequeña figurita seriada recibe la visita frecuente de devotos que le ofrendan flores, exvotos y papelitos donde expresan sus problemas, confiados en su intercesión.
Aunque mutilado, sin que sepamos cuándo y cómo se produjo tal hecho, el aguamanil de la actual sala del columbario capitular de la Catedral mantiene todavía su prestancia. Anteriormente, este recinto era la sacristía reservada para el uso de los beneficiados que, aunque perteneciendo al clero catedralicio y con obligación de asistir a coro, eran algo así como capellanes de rango inferior a los canónigos.
Terracota policromada del Santo Cristo de la Salud que se conserva en la Sala Capitular de la Catedral de Málaga
El pasado 31 de mayo, la tradición malagueña rememoró la invención del Santo Cristo de la Salud, custodio de la ciudad, de cuyo culto cuidaba el Ayuntamiento en contraposición a los otros patronos instituidos por la Iglesia. Ambos estamentos, el civil y el eclesiástico, condujeron respectivamente durante siglos a sus imágenes patronales hasta la Catedral cuando amenazaba una calamidad pública, celebrando ante ellas las rogativas de rigor.
Ciriaco y Paula en el retablo de la capilla de Santa Bárbara de la Catedral de Málaga
Imposible no tener un recuerdo en este mes para los patronos de Málaga que, además de ser mártires, custodios de la ciudad y modelos a imitar, acaban de convertirse, gracias al talento literario de Ana Medina y Antonio Reina, en protagonistas de una apasionante novela: “El pez de barro”. La Catedral, como no podía ser menos, cuenta con numerosas representaciones de Ciriaco y Paula.
Pintura de golondrinas en la cúpula del cubillo catedralicio
Presidiendo el Museo Catedralicio, sorprende, y mucho más impone, la enorme mole del trono episcopal que se construyó para el pontificado del que fuera obispo de Málaga, Balbino Santos Olivera, entre 1935 y 1946. Realizado en el taller granadino de José Navas Parejo, es, en la práctica, un retablo coronado por un dosel y con la silla, o propiamente la sede, encastrada en el conjunto.
Detalle del mausoleo del obispo fray Bernardo Manrique
En alguna entrega anterior de esta sección de DIÓCESISMÁLAGA, hemos tratado del magnífico mausoleo con adornos platerescos levantado en honor del obispo fray Bernardo Manrique, que fue costeado por el Cabildo, agradecido a quien tanto contribuyó a la construcción de la actual Catedral.
Reloj del reputado relojero Henry Thornton, miembro de la London Clockmakers Company, en la sala capitular de la Catedral de Málaga
Repartidos por diversas estancias, la Catedral cuenta con magníficos ejemplares de relojes antiguos. Sin duda, el más sobresaliente es el que se encuentra expuesto en la sala capitular, el lugar donde el deán y los canónigos mantienen sus reuniones para el buen gobierno del primero de los templos de la diócesis.
Ntra. Sra. de Belén, patrona de los arquitectos, en la Catedral de Málaga
Ocupando el sitio donde, hasta su destrucción en 1936, estuvo el retablo de san Blas, se bendijo en 1972 el sobrio retablo dedicado a la Virgen de Belén.
Plomada utilizada en las obras de la Catedral en el siglo XVIII que se conserva en el interior del templo
Desde que fuera recuperada en un rincón de las cubiertas donde estaba arrumbada, este objeto ha pasado a ser un elemento curioso para quienes visitan la Catedral.
La capilla catedralicia de san Rafael está presidida por un retablo que es reproducción fidedigna del anterior, destruido en 1936, a excepción del ático de este que es lo único que logró perdurar de aquel conjunto.
Placa de la sociedad norteamericana Sons of American Revolution en el patio del Sagrario de la Catedral
La tenacidad de investigadores como Manuel Olmedo Checa ha logrado hacer justicia a personajes españoles que contribuyeron a la independencia de los EE.UU., caso del militar malagueño Bernardo de Gálvez.
Detalle de la ilustración con el antiguo campanario de la Catedral de Málaga
De la iglesia vieja, es decir, el edificio donde se desarrolló el culto catedralicio desde los tiempos de la reconquista castellana, desde fines del siglo XV, hasta que fue dedicado y consagrado el actual templo en 1588, hay más vestigios escritos que representaciones plásticas.
Imagen de san Juan Evangelista en el retablo de la capilla de Santa Bárbara de la Catedral de Málaga
No cabe duda de que el retablo de santa Bárbara es el más valioso y mejor documentado de entre los que posee la Catedral. Pese a su antigüedad (de hecho recordemos que ya estuvo expuesto en la iglesia vieja, precursora de la actual Catedral), ha llegado hasta nuestros días en un aceptable estado de conservación ya que, salvo fragmentos de los doseletes, la copia que de la imagen titular hizo Fernando de Ortiz en el siglo XVIII y la sustitución del sagrario original por la tabla de san Gregorio donada por Enrique Rojas en el XIX, el conjunto mantiene toda su integridad.
En la recóndita capilla del jardín, de la que ya hemos tratado en anteriores ocasiones, se puede observar a ambos lados de la hornacina que da cobijo al arcaico Crucificado que allí se venera, un par de interesantes cartelas.
En la embocadura del coro catedralicio, llama poderosamente la atención una insignia sorprendente por su forma de sombrilla que es el umbráculo o pabellón basilical, porque eso es precisamente su función: hacer patente que la Catedral de Málaga tiene rango de basílica menor, siéndole otorgado por el papa Pío IX, hoy beato de la Iglesia.
Imagen de la Virgen de Guadalupe en la Catedral de Málaga
Es muy fácil rastrear en las iglesias andaluzas reproducciones de la mejicana Virgen de Guadalupe, veneradísima en toda la América Hispana y cuya devoción trasladaron a nuestra tierra cuantos antepasados nuestros regresaron de aquel continente.
Escalera cegada que se ha descubierto durante las obras de la Catedral
La Catedral de Málaga, primer monumento de la Diócesis, es un tesoro que continúa sorprendiéndonos por las joyas que alberga cuando le falta poco para cumplir 500 años (2028).
Detalle de la reja modernista en la cancela de la capilla del Sagrado Corazón de Jesús en la Catedral de Málaga
La reja más particular de todas las que en la Catedral protegen las capillas y demás espacios es la que se encuentra instalada en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús.
Lienzo del Cristo de la Buena Muerte actualmente en la Sacristía de la Catedral
De los muchos relicarios que atesora la Catedral, nos fijaremos en esta ocasión en una cruz de forma trebolada, confeccionada en madera de olivo y labores de taracea, que se encuentra enmarcada y expuesta en uno de los muros de la sacristía.
Uno de los tornavoces situados sobre los púlpitos de la Catedral de Málaga. FOTO ARTISPLENDORE
Encima de los magníficos púlpitos catedralicios labrados en mármol, se encuentran los tornavoces que es como se denomina a las monteras de madera tallada y sobredorada que, además de cumplir una función estética servían, antes de la invención de la megafonía, para que la voz de los predicadores repercutiera y se oyera mejor.
Abrazo de san Joaquín y santa Ana en la Puerta Dorada
La vida de Juan Coronado, allá por el siglo XVIII, estuvo siempre ligada a la Catedral de la que fue empleado en su condición de artesano, de modo que lo mismo ejerció de pintor de brocha gorda que de artífice de fino pincel.
Detalle del interior de una de las alacenas de la sacristía de la Catedral de Málaga
Coincidiendo con la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, traemos a las páginas de DIÓCESISMÁLAGA una de las tantas representaciones sobre esta iconografía que atesora nuestra Catedral.
Detalle de la puerta, símbolo mariano, en el arcosolio del altar de la Asunción de la Catedral de Málaga
Nuevamente, iniciamos el periodo de Adviento como preparación espiritual al nacimiento de Cristo, y qué mejor que ilustrarlo con el simbolismo mariano de la Puerta.
Reliquia del beato Diego José de Cádiz que se venera en la Catedral de Málaga
Custodia la Catedral el relicario de un beato que, paradójicamente, fue regalado en su momento por un personaje que, andando el tiempo, gozaría de la misma categoría. Los antecedentes de esta donación se remontan a cuando la Congregación de Ritos de Roma nombró al obispo de Málaga Marcelo Spínola comisionado para supervisar la inspección de los restos de fray Diego José de Cádiz, uno de los pasos previos a su beatificación.
Imagen de la fe sobre el tabernáculo del altar mayor de la Catedral de Málaga. FOTO: ARTISPLENDORE
En lo más alto del tabernáculo academicista que preside el presbiterio de la Catedral se alza, solemne e hierática, la figura de la Fe. Concebida como una joven matrona, fue esculpida en mármol, como el resto del conjunto, por el artífice suizo José Frapolli, autor de numerosas esculturas en el cementerio de San Miguel y en el Inglés de Málaga.
Detalle de un ángel, con brasas encendidas en las manos, en el facistol del coro de la Catedral de Málaga.
Una vez más, apelamos a la observación de los lectores de DIÓCESISMÁLAGA, para que reparen en los relieves contenidos en los chaflanes del facistol, que es como se denomina el gigantesco atril que se encuentra ubicado en el centro de la sillería coral de nuestra Catedral.
Angelote sobre uno de los órganos de la Catedral de Málaga. FOTO: ARTISPLENDORE
Rematando las cúspides de las imponentes moles arquitectónicas que son las cajas de los dos órganos catedralicios, podemos observar a un angelote tocando un clarín.
El milagro Eucarístico de San Gregorio celebrando la Santa Misa, obra de Fernando de Coca
Si nos detenemos ante el retablo de Santa Bárbara, en la capilla catedralicia de su nombre, advertiremos que, centrado sobre el banco del mismo, aparece una tabla pictórica que la historiografía tradicional atribuye a la única pieza que resta de un antiguo altar que, hacia 1524, un canónigo llamado Gonzalo Sánchez sufragó con destino a la iglesia vieja. Nos hallamos ante una pintura goticista de principios del siglo XVI, atribuida a los pinceles de Fernando de Coca.
Cuadro de la Virgen del Rosario de Antequera en la capilla catedralicia de la Inmaculada.
En este mes de octubre, dedicado especialmente al rezo del santo rosario, no podemos por menos que traer a las páginas de DiócesisMálaga el cuadro de la Virgen que, bajo esta advocación, cuelga del muro derecho de la capilla catedralicia de la Inmaculada.
Por el sitio donde se encuentra y sus características, es difícil que alguien no repare en el lienzo oval de más de cinco metros colgado en el muro interior de la fachada principal catedralicia. Es precisamente su tamaño el que ha propiciado que se cuenten cosas erróneas sobre él, sobre todo, eso de que se encuentra pintado sobre la piel extendida de un elefante.