El catafalco en las exequias del Papa Juan XXIII celebradas en la Catedral de Málaga
Catafalco instalado en la Catedral de Málaga para las exequias del Papa Juan XXIII BIENVENIDO ARENAS

Este domingo traemos a las páginas de DIÓCESISMÁLAGA una fotografía de Bienvenido Arenas que puede calificarse de histórica, ya que nos ilustra sobre el último de los catafalcos o túmulos funerarios que se levantaron en la Catedral. Esta arquitectura efímera fue una constante en el mundo católico desde el siglo XV hasta que quedó en desuso por las disposiciones del Concilio Vaticano II. Hasta ese momento fue una práctica obligada erigir, ante las gradas de los presbiterios de los templos, esta enorme estructura que representaba de forma simbólica el féretro del difunto de alto rango que se honraba. Ante este simulacro, de varios cuerpos, forrado de telas negras y rodeado de cirios, se recitaban las oraciones pertinentes al final de las exequias y se le circunvalaba asperjándolo e incensándolo. Lo usual era colocar en lo más alto el atributo representativo de la persona fallecida, caso de una corona si era un monarca o una mitra si se trataba de un jerarca eclesiástico. La fotografía en cuestión recoge la estructura funeraria que se preparó en la Catedral con ocasión del fallecimiento de Juan XXIII el 5 de junio de 1963, apreciándose en la sede episcopal (a la izquierda de la imagen) a D. Ángel Herrera Oria, por entonces al frente de la diócesis y, revestido, al obispo coadjutor, D. Emilio Benavent, que celebró la Misa exequial. 

En la Catedral, por tradición del Cabildo, se erigía también este aparato fúnebre cada 5 de noviembre cuando se celebraban honras en sufragio de los Reyes Católicos, como homenaje a quienes restauraron la fe en Málaga y fueron personajes determinantes en la erección del primero de nuestros templos.