A lado y lado de los muros laterales de la puerta de las Cadenas de la Catedral, la única de las del templo de apertura diaria, se encuentran un total de seis peanas labradas en piedra que, como el resto de este conjunto, pertenecen a las labores constructivas del siglo XVI.

En lucha contra el pecado
Peana situada en un lateral de la puerta de las Cadenas de la Catedral

Todo indica que se proyectaron como soporte de unas estatuas que nunca llegaron a realizarse. En la que en esta ocasión reproducimos, el anónimo cantero que las labró –siguiendo las indicaciones de quien las ideara, seguramente uno de los miembros más doctos del entonces Cabildo– plasmó una basa en la que podemos apreciar un personaje desnudo atenazado por serpientes, como si fuera una versión infantil e ingenua del Laocoonte de la mitología griega. Con determinación y, al parecer, sin mostrar dolor o temor alguno, lucha por desasirse de los dos reptiles que le muerden en las piernas. En este contexto, perfectamente adecuado al encontrarse en el umbral de la iglesia, debemos interpretarlo como una representación del alma que lucha por desprenderse de los lazos del pecado que, siguiendo el simbolismo cristiano, está asociado figuradamente a la serpiente, símil de la tentación y la muerte en los textos bíblicos. Así queda descrito también en una de las joyas de la literatura española: El libro de Aleixandre, compuesto por un clérigo anónimo de principios del siglo XIII:

Silban por las riberas muchas malas sirpientes,

están días y noches aguzando los dientes,

acechan a las almas, non tienen al mientes,

por eso peligraron nuestros primeros parientes…