La parte inferior de la sillería coral catedralicia queda recorrida en todo su contorno por una serie de cartelas concatenadas que contienen relieves con emblemas y alegorías relacionadas con la Virgen y, por lo mismo, muchas de ellas aplicables a la misma persona de Cristo.
Al nivel de la tabla correspondiente a la imagen de san Francisco de Asís, podemos contemplar la representación casi esquemática de una escalera cuyo extremo superior se pierde en un cúmulo de nubes. Es un signo ascensional empleado figuradamente en las Sagradas Escrituras, caso del pasaje del patriarca Jacob cuando, tras escapar de la furia de su irascible hermano Esaú, se quedó dormido sobre una piedra del monte Moriah y tuvo en sueño por el que contempló una escala, conducto entre la gloria y la tierra, por donde los ángeles escalaban y descendían, (Génesis, 28, 11-19); de manera similar a como anunció san Juan en su evangelio: (1,51) «Veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre».
Igualmente, la escalera alude en primer lugar a uno de los puntos del credo niceno referido al advenimiento del Salvador: …que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo y, por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó de María virgen... Es fácil entender el símil establecido por la capacidad que faculta a una escalera para subir o bajar, y la acción salvífica del Señor que se valió de su Madre como el medio por el que descendió hasta nosotros.
