Las excavaciones que durante los últimos seis años se han venido realizando en la cripta de la parroquia del Sagrario, han supuesto el hallazgo de numerosos restos arqueológicos pertenecientes a todas las épocas históricas.
Lo más notorio es que, cada vez con mayor certeza, se puede afirmar que la loma sobre la que está construida la primera iglesia de la diócesis ha sido considerada por las distintas culturas asentadas en Málaga como un terreno sagrado.
Todo apunta que aquí o en sus alrededores hubo un templo pagano, al que sucedió uno paleocristiano, la mezquita mayor y, tras producirse la conquista castellana, la actual Catedral. También han aflorado en las excavaciones las osamentas de quienes, desde el siglo XVI hasta la primera mitad del XIX, fueron sepultados en la cripta. De estos enterramientos se han podido rescatar objetos como botones, cuentas, restos de calzado y también algunos de carácter religioso. Como muestra de ellos es esta medalla, probablemente dieciochesca, con la representación de los Santos Patronos Ciriaco y Paula, como indican las inscripciones que ostenta en latín.
Los mártires aparecen nimbados, erguidos y sosteniendo palmas, bajo un insinuado rompimiento de gloria. Lo más curioso es el atuendo del santo, revestido con una dalmática, recurso presente en su iconografía más antigua y posteriormente desechado. No hay constancia alguna de que fuera diácono, pero, revestirlo de tal forma, se debe a la etimología de su nombre que procede del griego: kyryakos, es decir, “consagrado o perteneciente al Señor”. En todo caso, la medalla que, quizás estuvo chapada en oro, constata la devoción de nuestros antepasados por los Martiricos.
