La gente no tiene pudor, prácticamente, para nada. Expresan ideas, hacen lo que quieren. Se sienten y saben libres para expresarse. Paradójicamente, en los cristianos, esto no siempre se da. Recuerdo que de pequeño recomendaban forrar con papel los libros religiosos que se leían para evitar, no sé muy bien el qué, también consultar sobre la literatura a la que se accedía, vaya que fuera contraria a la fe.