La iglesia es sencilla, de una sola nave, con el presbiterio elevado y cubierta con bóvedas de medio cañón con fajones y lunetos. En los diversos tramos, pilastras cajeadas rematadas en macollas vegetales a manera de capitel. A los pies una tribuna de perfil muy movido, fechada en 1749. Los paramentos exteriores del muro se realizan en ladrillo y mampostería, y sobre ella se esgrafían y colorean unos dibujos geométricos formados por alfardones, crucetas, discos, etc., de tradición mudéjar, que renuevan el exterior del inmueble tras la reformas del XVIII, en unión a la cantidad de edificios que se decoran con pintura mural durante esa centuria.