El 19 de julio es el Día de la Misión que nuestra diócesis sostiene en Venezuela, una jornada para orar y colaborar con las necesidades de este fragmento de la Iglesia que camina en Málaga y Melilla al otro lado del Atlántico. El Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y el delegado diocesano de Misiones, José Luis Pereyra, invitan a vivir la jornada de la Misión Diocesana con el corazón puesto en la situación que viven nuestros hermanos de Venezuela.

Día de la Misión Diocesana en Venezuela: Iglesia sinodal junto a un pueblo que necesita más que nunca nuestra cercanía
Barreiro, celebrando el Jubileo de la Espernaza, con fieles de la parroquia Nuestra Señora Virgen del Valle-Morichalito

En su carta con motivo de esta jornada, el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, define este como el “Día de las Misioneras y Misioneros Malagueños”, y habla de la Misión Diocesana en Venezuela como «una obra que forma parte de nuestra identidad eclesial y que expresa el deseo de anunciar el Evangelio más allá de nuestras fronteras».

Este día lleva como lema «Misión Diocesana, una Iglesia Sinodal en misión», y es que, en palabras del Obispo, «una Iglesia sinodal es una Iglesia que camina unida, que escucha, que discierne y que sale al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza y una mano tendida. Solo caminando juntos podremos responder con fidelidad al mandato del Señor: "Id y haced discípulos a todos los pueblos"». 

La presencia ininterrumpida de sacerdotes diocesanos de Málaga en Venezuela comenzó en 1954, «más de siete décadas de entrega silenciosa, de servicio generoso y de fidelidad al Evangelio. Muchos sacerdotes han dejado allí lo mejor de su ministerio, sembrando la fe con paciencia, compartiendo las alegrías y sufrimientos del pueblo y contribuyendo al crecimiento de una Iglesia que ha sabido renacer con esperanza después de tantos años de persecución y sufrimiento», recuerda Mons. Satué.

D. José Antonio Satué: «Solo caminando juntos podremos responder con fidelidad al mandato del Señor: "Id y haced discípulos a todos los pueblos"»

En el último boletín diocesano de Misiones, el delegado, José Luis Pereyra, reconoce la inmensa entrega de Juan Manuel Barreiro, «sacerdote diocesano en Venezuela, que desde hace 30 años se encuentra sirviendo a las poblaciones de: La Urbana, Morichalito y Los Pijiguaos. Agradecemos al Señor por tantos años de entrega al servicio de la Buena Noticia. Ojalá que su ejemplo nos inspire a seguir comprometidos con la misión a partir de la realidad que cada uno vive. Que nuestra oración siga dando frutos de entrega misionera y fortaleciendo a quienes en primera línea nos representan». El Obispo afirma que «continúa esta hermosa misión en nombre de toda la diócesis. En él reconocemos la continuidad de una historia de entrega que sigue escribiéndose cada día gracias a la gracia de Dios y al compromiso misionero de nuestra Iglesia».

Barreiro, en un mensaje a la diócesis de Málaga con motivo de este día, afirma que desde allí «nos unimos a ustedes en comunión de sentimientos, oración y fraternidad, reflejando así el rostro de una Iglesia misionera, sinodal, jovial y alegre que vive, celebra y da testimonio de la “alegría del Evangelio”».

En la carta enviada por el delegado diocesano a las comunidades parroquiales, invita a dar «gracias a Dios por el camino compartido con la misión Venezuela, signo vivo de comunión y entrega. Agradecemos de corazón a nuestro Obispo por su impulso, cercanía y apertura misionera que sostienen este envío de la Iglesia. Nuestra gratitud se extiende también, a cada parroquia, comunidades religiosas, movimientos, asociaciones y fieles que, año tras año, colaboran generosamente en esta colecta; invito a seguir colaborando». Un agradecimiento que tiene como destinatarios primeros a «nuestros misioneros —sacerdotes y laicos— que, dentro y fuera de nuestra diócesis, entregan su vida al Evangelio con fidelidad y esperanza». 

José L. Pereyra: «Es esencial para sostener la vida pastoral, la atención a los más necesitados y la presencia viva de nuestra Iglesia diocesana en aquellas tierras»

Como reconoce Pereyra, nuestra ayuda económica «es esencial para sostener la vida pastoral, la atención a los más necesitados y la presencia viva de nuestra Iglesia diocesana en aquellas tierras. No podemos en estos momentos dejar de orar y solidarizarnos con el pueblo venezolano que ha sufrido la tragedia de los terremotos que sacudieron con intensidad una buena parte del territorio dejando como consecuencia muchas víctimas mortales, heridos, y cuantiosas pérdidas materiales en muchos hogares». Y es que la Misión Diocesana en Venezuela, aunque no ha sufrido la devastación provocada por los últimos terremotos, sí se ha puesto en marcha para ayudar en todo lo posible. 

Don José Antonio Satué, quien el Día de la Misión Diocesana hará el envío de los jóvenes que participan este verano en experiencias misioneras en Cartagena de Indias (Colombia), afirma: «La misión nunca es obra de una sola persona. Es fruto de una Iglesia que reza, comparte y se compromete. Cada oración ofrecida, cada donativo, cada sacrificio escondido y cada gesto de solidaridad forman parte de esta hermosa cadena de amor que une a nuestra diócesis con el pueblo venezolano y con tantos rincones del mundo donde nuestros misioneros anuncian el Evangelio».

Este día, celebrado bajo un lema sinodal, es una invitación a sentirnos Iglesia que camina junta, a pesar de la distancia, «compartiendo la fe, la caridad y la misión», afirma Pereyra. Junto al cartel de la jornada y dicha carta, se ha enviado a las parroquias el subsidio litúrgico para ese domingo.