El sacerdote misionero malagueño Juan Manuel Barreiro cuenta cómo se está atendiendo en la zona a algunos damnificados que han sido desplazados por el gobierno, y las ayudas de bienes básicos que se están recogiendo para atender las necesidades más urgentes.
A las pocas horas de los sismos, el 24 de junio, el misionero Juan Manuel Barreiro, actualmente el único sacerdote malagueño en la misión que la diócesis tiene en Venezuela, compartía cómo habían sentido los temblores. La distancia con el epicentro de los terremotos protegió la zona en la que esta misión se encuentra.
Ocho días después del desastre, la Misión Diocesana se ha convertido en una red de solidaridad. Juan Manuel Barreiro cuenta que «se respondió con generosidad y muchos pusieron su confianza en nosotros, la Iglesia Católica, que ofrecimos la sede de Cáritas como Centro de Acopio. Aquí en Morichalito, en tres dias escasos colectamos 1.300 kg de insumos (alimentos secos, enlatados, brics, útiles de limpieza, ropa, calzado, sábanas, toallas, cobijas, insumos médicos varios...). La otra parroquia, de Santa Rosalía y Las Bonitas, lleva sus donaciones a Cáritas Arquidiocesana de Ciudad Bolívar y Caicara del Orinoco tiene previsto llevar también allí este lunes lo recogido. En Cáritas Parroquial de San José Gregorio Hernández se ha contado con la ayuda de un gran número de voluntarios, incluidos niños y jóvenes, que han puesto su granito de arena para la captación de todas las donaciones. Es importante resaltar que este trabajo se logra gracias a la unificación como hermanos. Se ha recolectado más de una tonelada de ropa, calzado, alimentos, medicinas y artículos de higiene personal. Y agradecemos también el apoyo de la empresa CVG Bauxilium, así como al señor Eurea por el transporte que llevará la carga hasta Cáritas de Ciudad Bolívar».
Pero no solo se está enviando material, también esta zona se ha vuelto hospital de campaña para los damnificados por los terremotos. «En Ciudad Bolívar, el Gobierno ha desplazado a algunos damnificados por los sismos en el Litoral, y los están atendiendo Cáritas Arquidiocesana», cuenta Barreiro. Y, lo más importante, la celebración de numerosas vigilias de Oración, Adoración al Santísimo, Eucaristías con la intención especial "por diversas necesidades: En tiempo de calamidades y tribulación. Para evitar terremotos. Por los damnificados y los que sufren tribulación”. Además, se aprovechan las sesiones de catequesis para tratar la situación que se está viviendo en el país, así como animar a la cooperación de todos para hacer llegar la ayuda.
