El sábado 4 de julio, a las 10.30 horas, recibirán las sagradas órdenes José Francisco Fernández Fuentes, como sacerdote, y Cristian Carrasco Sánchez y Huberto Owono, como diáconos. Serán las primeras ordenaciones presididas por el obispo D. José Antonio Satué.

«Hay que confiar en el Señor y lanzarse»
Cristian, José Francisco y Huberto a los pies de la Patrona, la Virgen de la Victoria, ante quien dejaron la primera de las invitaciones para el día de la ordenación E. LLAMAS
Entrevista en el Espejo Málaga

A las puertas de la ordenación, y de tu primera Misa el domingo 5 de julio, a las 20.00 horas, en la parroquia Cristo Resucitado de Torremolinos. ¿Cómo ha sido el año de diaconado que has vivido?

Ha sido un tiempo de gracia. He estado en la parroquia de Alhaurín el Grande, donde me han acogido con mucha generosidad. No conocía este pueblo y ha sido un regalo. Tienen mucha profundidad y caminan unidos. He disfrutado mucho aprendiendo mucho de ellos y conociendo su realidad. Estoy preparado para ir allá donde el Señor quiera.

Huberto, recibes el diaconado, ¿continuarás en la diócesis o regresas a tu ciudad natal en Guinea?

Voy a compartir con vosotros esta alegría de ordenarme aquí de diácono, y estoy muy contento por haberme formado en este Seminario. Después, lo que Dios quiera. A mí me gustaría quedarme y también regresar (sonríe), pues en Guinea está toda mi familia esperándome. Allá donde vaya, el diaconado me lo planteo como un mirar las actitudes de servicio de Jesucristo y, desde ahí, conformar mi vida.

Cristian, ¿cómo te planteas el diaconado?

Es un paso más dentro de este lanzarte que es la vocación. Un camino que comienzas sin saber cómo van a ser los pasos pero lo importante es escuchar la voz del Señor y tirar adelante. Es apasionante plantearlo como lo que es: un servicio a la mesa del altar, a la Palabra y, sobre todo, a los más pobres. Muy ilusionado y deseando conocer dónde empezamos a servir a nuestra Iglesia de Málaga, “de balde y con todo lo nuestro”, como decía san Manuel González.

Huberto, la canción “Confío” del grupo malagueño Ixcís es una de tus canciones religiosas favoritas, ¿por qué?

Porque creo que mi vocación ha sido así. En los momentos turbios de no saber si dar el paso o no, confiar plenamente en Dios, que siempre está ahí y te pone alrededor mediaciones como los formadores, mis padres y mis compañeros del Seminario.

¿Qué destacaríais de vuestro tiempo en el Seminario?

Cristian: Sobre todo, la oportunidad de conocer a la Iglesia de Málaga. Pienso que uno no ama lo que no conoce y el trato personal con los laicos en el CESET, en las parroquias donde hemos estado de pastoral… nos ayuda a acercarnos y tocar la realidad de la Iglesia y de la sociedad. Eso hace que te enamores y quieras a la Iglesia de Malaga con todo tu corazón.

Huberto: Yo destaco lo vivido durante todo este tiempo. Cuando uno comienza en el Seminario, ves el final muy lejos. Pero vamos avanzando poquito a poco, con los compañeros, con los formadores, con la formación, en las clases… y esa vivencia es con la que yo me quedo. Yo llegué de Guinea y mi primer año fue complicado pero mis compañeros me empujaron y me animaron para que superara las dificultades y me centrara en lo importante.

José Francisco: Es muy curioso porque todos los que estamos dentro del Seminario estamos deseando acabar y salir, ansiamos que llegue el momento de ser sacerdotes. Estamos en el Seminario con ganas de que termine pero es cierto que, ahora que lo veo con distancia, después de todo un año fuera de diaconado, el balance del tiempo vivido en el Seminario es precioso y muy positivo. Yo fui muy feliz. Destacaría también la comunidad que se crea porque somos personas muy distintas en todos los aspectos, pero a los que nos une el Señor. Entramos en el Seminario como compañeros y, en muchas ocasiones, salimos como amigos.

¿Qué estáis dispuestos a dar y hacer como sacerdotes? Porque después pueden llegar nombramientos o tareas que no eran las que esperábais…

Huberto: La disponibilidad, el estar ahí y comprender que esto es lo que el Señor quiere, en este momento. Habrá que abrazarlo, acogerlo y trabajarlo.

¿Qué le diríais a los jóvenes que os leen y se encuentran en ese proceso de discernimiento en que estuvisteis hace un tiempo?

José Francisco: Que si tienen la inquietud, si tienen algo que sienten en el corazón, que se dejen acompañar, que hablen con algún sacerdote con el que tengan confianza y le manifiesten lo que sienten. Muchas veces no sabemos ponerle nombre a lo que nos ocurre, no sabemos muy bien qué es lo que nos pide el Señor y hay que irlo viéndolo. Tener una persona con la que compartirlo y dejarse acompañar creo que es una buena manera de empezar. Y confiar en que el Señor pone los medios adecuados para irme guiando, y aventurarse, ponerse en sus manos.