La 29ª edición del Festival de Málaga ha convertido la ciudad en el centro neurálgico del cine español por nueve días, en la clásica cita que se dan cada año directores, productores, actores, periodistas y cineastas.

Signis premia a La mujer de la fila por cuestionar los prejuicios sobre los presos y sus familias
Entrega del premio SIGNIS

Entre el 6 y el 15 de marzo, el certamen ha proyectado 263 obras audiovisuales, entre largometrajes, documentales, cortometrajes y series, en sedes referentes para la cultura malagueña como el Teatro Cervantes, el Cine Albéniz o el Teatro Echegaray, además de otras salas y espacios culturales repartidos por la ciudad. Dentro de este marco, el Premio Signis España ha sido concedido al largometraje La mujer de la fila, dirigido por Benjamín Ávila. La película se adentra en la historia de Andrea, una mujer que debe enfrentarse a una realidad inesperada cuando su hijo es encarcelado. En su primera visita a prisión entra en contacto con otras mujeres que esperan, como ella, para ver a sus familiares. Lo que al principio parece un entorno hostil acabará transformándose en una red de apoyo donde la solidaridad y la empatía se convierten en herramientas para sobrellevar una situación marcada por el dolor y el estigma.

El jurado de Signis España presente el festival, formado por Belén Pérez Llamas, Wolfgang Hamdorf y Rosa Die Alcolea, ha destacado la capacidad de la película para contar “con emoción, autenticidad y originalidad” una historia inspirada en hechos reales, y ha anotado que el filme “pone el foco en una realidad poco visible”: la de los familiares de personas privadas de libertad, y especialmente en las mujeres que viajan y esperan durante horas para poder visitarlos. A través de este retrato, la obra invita a cuestionar los prejuicios que rodean a los presos y sus familias, y deja una reflexión que resume el espíritu de la historia: “El dolor está ahí, pero el sufrimiento es una elección”.

Premios para las nuevas voces sociales del cine español

El festival también ha dejado un palmarés marcado por nuevas voces del cine en español. En la Sección Oficial, la Biznaga de Oro a la mejor película española fue para Yo no moriré de amor, debut de Marta Matute, un drama familiar íntimo y honesto, inspirado en la experiencia de la directora con la enfermedad de su madre, alzhéimer. La película obtuvo además reconocimientos interpretativos para Júlia Mascort, premiada como mejor actriz, y Tomás del Estal, mejor actor de reparto. El Premio Especial del Jurado (Biznaga de Plata) fue para Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa, que también recibió el galardón al mejor guion.

En el apartado iberoamericano, la mexicana El jardín que soñamos, dirigida por Joaquín del Paso, se alzó con la Biznaga de Oro a la mejor película y sumó también los premios a mejor dirección y mejor fotografía. La historia sigue a una familia haitiana que intenta construir una nueva vida en México, en una zona boscosa donde sobreviven en condiciones precarias, se trata de un drama social y ecológico que entrelaza varias problemáticas contemporáneas: la migración, la explotación de los recursos naturales y la búsqueda de un lugar donde vivir con dignidad.