28 de junio, día del santo obispo de Lyon, doctor de la Iglesia
El 28 de junio, la Iglesia universal nos propone en el santoral a un gigante de la Iglesia, san Ireneo de Lyon, obispo de dicha diócesis (hoy francesa) desde el 189 hasta su muerte en el 202.
Es considerado como el gran adversario de la herejía gnóstica, de la que el papa Francisco nos advirtió, porque, a pesar de su antigüedad, tiene una «alarmante actualidad». El gnosticismo propugna que la salvación no se alcanza mediante la fe o las buenas obras, sino a través de la gnosis: un conocimiento intuitivo, secreto y superior de lo divino. Es un peligro que hoy acecha también a determinados miembros de la Iglesia, que pretenden hacer de la fe un idealismo descarnado.
La brillante actualidad del mensaje de san Ireneo para la Iglesia de hoy se completa con su noción de Iglesia que describe con el nombre griego de «synodia», del que deriva el término sinodalidad. Como recuerda Francisco en la carta en la que lo proclamó doctor de la Iglesia, él fue el primero entre todos los autores cristianos que la utilizó para describirla. El nombre hace referencia a una caravana en la que todos comparten el mismo camino y el mismo propósito. Y es que, «ser Iglesia sinodal –explica León XIV– significa reconocer que la verdad no se posee, sino que se busca juntos».
ORACIÓN
Señor, tú que quisiste que el obispo san Ireneo hiciera triunfar la verdadera doctrina y lograra afianzar la paz de tu Iglesia, haz que nosotros, renovados, por su intercesión, en la fe y en la caridad, nos esforcemos siempre en fomentar la unidad y la concordia entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
AMÉN.
