Cada día de la Semana Santa en diálogo con María, a través de la obra del sacerdote Alfonso Crespo “La Pasión desde una mirada femenina”.
-Madre, permíteme que siga preguntándote. Dime, ¿qué recuerdo de aquella tarde de Jueves Santo está más vivo en tu corazón? ¿Fuiste tú quien dispuso la mesa, con las otras mujeres, prendidas en el amor del perdón y discípulas de tu Hijo? ¿Cómo dispusiste para tanto comensal una mesa tan estrecha? Abriste los ojos de sorpresa, cuando al levantarse tu Hijo, le dirigiste la mirada suplicante: ¿qué falta en la mesa? Nada... respondería Jesús, estrechando tus manos. Y cogiéndote la toalla se la ciñe, y pide una palangana con agua... Y se inclina a lavar los pies de sus discípulos, y se los seca y los besa... Pero aún el Maestro nos sorprende. Después de hablar de traición, de mirar a Judas cara a cara... toma el pan y lo bendice, y lo ofrece siempre multiplicado, repartido para todos, Pan de Vida: «¡Tomad y comed, esto es mi Cuerpo!». Y estrechando el cáliz, con las manos y la fe en Dios Padre, saborea el vino y susurra, como una súplica: «¡Tomad y bebed, es mi Sangre, que será derramada por vosotros!».
