El sábado 13 de junio 2026 se celebró, en la iglesia de las Monjas Mínimas de Archidona (Málaga), la bendición de la imagen restaurada de su fundador, san Francisco de Paula y una Eucaristía en acción de gracias.
Según explican las religiosas, la restauración ha sido obra «de los maestros Juan Alberto Filter e Isabel Rabadán, su esposa. Antes de la Misa explicaron las distintas fases del largo proceso de restauración, con la proyección de la imagen antes y después de la obra».
La Eucaristía estuvo presidida por el P. Taras Yeher, postulador general de la Orden de los Mínimos, «que vino expresamente desde Roma para este evento, acompañado por el párroco de Archidona, Francisco Sánchez y por el vicario parroquial, Nicasio Gail».
En su homilía el P. Taras se dirigía a las religiosas con las siguientes palabras:
Los pequeños no son los ingenuos. No son los débiles sin esperanza. Los pequeños son los que no se ponen en el centro. Son los que saben escuchar. Son los que no necesitan ocupar todo el espacio. Son los que, aun con sus heridas, siguen confiando. Son los que no hacen ruido, pero sostienen la vida de muchos.
Queridas hermanas, vuestra vocación mínima es una predicación silenciosa de esta verdad. En un mundo que tantas veces mide la vida por la utilidad, por la productividad y por la visibilidad, vuestra presencia dice otra cosa: que una vida escondida en Dios puede ser fecunda; que la oración no es evasión, sino raíz; que la penitencia cristiana no es tristeza, sino libertad; que la clausura no es ausencia del mundo, sino una forma misteriosa y profunda de abrazarlo ante Dios.
Y a vosotros, hermanos y hermanas aquí presentes, san Francisco os dice también: la santidad no está lejos. No empieza en gestos extraordinarios, sino en la caridad concreta. En la paciencia de cada día. En el perdón dado y recibido. En el trabajo hecho honestamente. En el cuidado de los hijos, de los padres, de los pobres, de los enfermos. En esa fidelidad humilde que casi nadie ve, pero que Dios mira con ternura.
La superiora de la comunidad, Madre Lourdes Sánchez-Lafuente, en sus palabras de agradecimiento, al final del acto, subrayó que «al contemplar de nuevo la imagen restaurada de san Francisco, se renueva también la devoción, la memoria y el cariño profundo que el pueblo y la comunidad de Monjas Mínimas profesamos a este santo tan humilde y tan grande». Expresó un sentido agradecimiento a todos los que habían colaborado con esta restauración «porque conservar nuestro patrimonio no es solamente cuidar una obra artística, sino preservar la historia, la fe y las emociones de quienes, durante tantos años, han rezado ante esta bendita imagen de san Francisco de Paula».
