La comunidad de Nuestra Señora de los Remedios, en Málaga, ha clausurado la misión parroquial que inauguraba el pasado 19 de octubre, en la fiesta del DOMUND. Para la parroquia, «este tiempo de misión ha sido también tiempo de encuentro con los vecinos. Al visitar sus casas, hemos conocido más de cerca su realidad, a la vez que los invitábamos a que vinieran al templo y les hacíamos protagonistas del amor y la alegría de Dios, que sigue presente hoy a nuestro lado», explica una de sus feligresas, Rosa García.

Rosa García: «Esta misión ha sido también encuentro con los vecinos»
Misión parroquial en los Remedios

Una misión en la que han han colaborado los Misioneros Oblatos de María Inmaculada que sirven en la parroquia cercana de Nuestra Señora de la Esperanza y San Eugenio Mazenod, y en la que se han implicado la comunidad parroquial, el movimiento de la Sagrada Familia del Colegio El Monte y la Pastoral Gitana, entre otros.

El párroco, José Emilio Cabra, explica que, «desde que nuestra parroquia volvió a abrir las puertas en 2022, hemos intentado acercarnos al barrio, que la gente se sienta acogida y, sobre todo, que la gente conozca al Señor Jesús y se alegren por ello. Pero somos una comunidad pequeña, con pocas manos, y el barrio es grande y muy diverso, por eso, desde hace tiempo nos planteábamos cómo podríamos llevar la buena noticia a todas las casas, conocer mejor el barrio, acercarnos al mayor número de vecinos. Pedimos ayuda a los Misioneros Oblatos de la parroquia de la Esperanza, que precisamente tienen ese carisma de las misiones populares y, hace más o menos un año, comenzamos a darle forma a la idea».

Misión parroquial en los Remedios

Lo que era un deseo pastoral nacido en el corazón de la comunidad parroquial se convirtió en una realidad. «No me podía imaginar entonces, la cantidad de gente buena que se iba a embarcar en el proyecto y que ha tomado esta tarea como suya, colaborando en todo lo que ha podido, prestando su casa, buzoneando, visitando puerta a puerta, repartiendo carteles, rezando por la misión, aportando ideas…».

De Málaga, han participado voluntarios de las parroquia de la Esperanza y las Flores, laicos de la Sagrada Familia de Burdeos, un equipo incansable, pequeñito pero incansable, de nuestra parroquia de los Remedios, y los religiosos, religiosas y laicos Misioneros Oblatos, que han venido de lejos para compartir esta última semana tan intensa. «A todos ellos, de corazón, les estoy muy agradecido», asegura José Emilio.

Y, ¿en qué ha consistido la misión parroquial? «En acercarnos a todas las casas del barrio. En la última semana, del 26 de abril al 3 de mayo, hemos vivido los días fuertes de la misión, que han culminado con la celebración de la Eucaristía del domingo, presidida por nuestro obispo, D. José Antonio, y en la que han participado todos los parroquianos y colaboradores. Ha sido una verdadera alegría».

Una feligresa

Rosa García es una de las feligresas de la parroquia que ha vivido con intensidad esta misión. Está convencida de que «para la parroquia, este tiempo de misión ha sido también tiempo de encuentro con los vecinos. Al visitar sus casas, hemos conocido más de cerca su realidad, a la vez que los invitábamos a que vinieran al templo y les hacíamos protagonistas del amor y la alegría de Dios, que sigue presente hoy a nuestro lado».

Han sido muchas las experiencias vividas y eso «nos ha fortalecido como comunidad para seguir caminando con el Evangelio, dando testimonio de la acogida y el amor al prójimo como centro de nuestra fe», añade Rosa.

Un misionero

Ismael García, misionero oblato que cumple sus bodas de plata el próximo 2 de junio, ha sido uno de los misioneros que ha participado activamente en esta experiencia pastoral. Este pastor incansable explica que todo comenzaba con la premisión, el tiempo de preparación para la misión, «empezamos en septiembre, buscando un grupo de colaboradores. Creamos un comité, un grupo coordinador con la gente, con los voluntarios de la parroquia de los Remedios y de las parroquias de la Esperanza y de las Flores y del Colegio del Monte (laicos de la Sagrada Familia). Nos dividimos el barrio en cuatro zonas e hicimos un primer buzoneo, entregándole a la gente la información de la parroquia y de la misión que íbamos a realizar. En un segundo momento, la fase de más trabajo, visitamos todas las casas para saber, de primera mano, quiénes estaban interesados, para hacernos una idea real de la situación».

Tras todo este trabajo previo, a finales de abril y comienzos de mayo tuvo lugar la semana de misión, en la que ha colaborado «tres religiosos oblatos, tres religiosas oblatas, un matrimonio joven y otros cuatro laicos voluntarios de la parroquia de la Esperanza. Hemos comenzado haciendo otra batida a todo el barrio, yendo casa por casa, respetando aquellos hogares que nos había comunicado que no querían participar. Nos hemos acercado a los dos colegios que hay en el barrio y al instituto. Hemos visitado las clases animando a niños, jóvenes y adolescentes a participar en la vida de la misión y en el encuentro que tuvimos con todos ellos. Hemos puesto en marcha las asambleas en las casas y organizado diversas celebraciones en el templo sobre la Palabra de Dios, el prójimo, la reconciliación, la Virgen… y la celebración de las confirmaciones. Sin olvidar las misas de apertura y la de clausura, en la que estuvo el obispo Mons. Satué», explica Ismael.

La presencia de D. José Antonio fue muy importante para el equipo misionero pues, como afirma con alegría Ismael, «nos muestra que realmente la misión la realizamos entre todos. Es la iglesia al completo la que evangeliza y la que es misionera, desde el más pequeño recién nacido, hasta el párroco y el obispo. Esta imagen de pueblo de Dios en salida y en misión, todos al mismo nivel, es la que se ve en una misión parroquial».