Me da la corazonada, o al menos así quiero pensarlo, que este año será mejor que el anterior. "Dios me oiga".
Empezaré felicitando a todos, por el nuevo año 2013, a los que no les guste la cifra, pues feliz 2012 +1. A mi sí que me gusta el número 13 y además hemos empezado el año en martes. Me da la corazonada, o al menos así quiero pensarlo, que este año será mejor que el anterior. "Dios me oiga". En el año 1913 nació mi madre y en recuerdo de ella, tengo que ser optimista.
Paso al tema y me dejo ya de divagar. Siempre al comenzar un nuevo año todos nos llenamos de buenos propósitos. Aquello de dejar de fumar, régimen para adelgazar, etc. ya son clásicos. Yo quiero compartir unas reflexiones de un libro, que en otros artículos ya me he referido a él y que se titula "Los cinco minutos de Dios". Son ocho leyes que dio Abraham Lincoln que son de gran sabiduría:
No llegarás a la prosperidad despreciando la economía.
No puedes fortalecer al débil debilitando al fuerte.
No puedes ayudar al obrero degradando a quien le paga su salario.
No promuevas la hermandad de los hombres incitando al odio de clases.
No puedes ayudar al pobre destruyendo al rico.
No puedes establecer una seguridad bien fundada con dinero prestado.
No puedes dar al hombre valor y carácter,quitándole su iniciativa y su independencia.
No puedes ayudar a los hombres haciendo lo que ellos podrían hacer.
Todos estos consejos son a nivel humano, pero si como dice el autor del libro, sobre ellos ponemos la luz del Evangelio, cobrarán un nuevo sentido.
Yo me atrevo a añadir una novena ley. Para mí la más importante, sin ninguna duda: "No prescindamos de Dios en nuestra vida". Como dice (y es también una frase de Lincoln), "al final lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años". Esto te da que pensar ¿Cómo han sido mis años pasados? ¿Cómo son los actuales? ¿Y los futuros?
Con esta reflexión, vuelvo a desear, buen año para todos.
