Sí, yo creo en los Reyes Magos. Me ha convencido de ello Pedro, un adulto con espíritu de niño, acogido en la Casa del Sagrado Corazón o Cotolengo desde hace muchos años.

«Yo creo en los Reyes Magos»

Cualquiera que hubiera visto  la  cara  de Pedro  en la mañana del seis de enero, hubiera coincidido conmigo afirmando lo mismo: los Reyes Magos existen.  Sí, yo creo en los Reyes Magos porque me fio  de  Pedro  que los ha visto personalmente, ha hablado con ellos y ha recibido de sus manos  un chándal, un reloj, una camisa y otros regalos.  Que yo  sepa los Reyes magos han visitado  al Cotolengo y a las Hermanitas de los Pobres  y han volcado sus cofres  rebosantes de alegría y de ilusiones para los niños y mayores  en estos centros acogidos.

En un mundo como el nuestro  en el que faltan ilusiones , abundan los niños tristes y los ancianos olvidados, hace falta que brillen las estrellas y que los Magos siembren  esperanzas y hagan aflorar sonrisas en tantas caras tristes. Yo creo en los Reyes Magos que, pasados estos días ,se despojan de sus vestidos reales, se bajan de sus camellos  y se ponen la bata blanca o el delantal para  dar de comer a Juanma  y  duchar a Lolitina .

Yo creo  en los Reyes Magos  porque los hay, porque igual que Pedro, los ve  y hablo con ellos cada día en el Cotolengo, en las Hermanitas de los Pobres y en tantos otros sitios en los que, de una manera callada, se sientan junto al anciano para darles de comer  o atienden a los que llaman a las caritas parroquiales.  Estos reyes en los que yo creo se llaman Cristóbal, José Antonio , Conchi,  Sagrario , Angeline.  Son los que llamamos voluntarios.

Estos Reyes ,en los que Pedro y yo creemos, son guiados por el mismo Espíritu que guió a los Magos de Evangelio y buscan lo mismo que ellos buscaron : al Señor, al Mesías , al Salvador