Madrileño de nacimiento, terminó su formación, se ordenó y sirvió en Málaga.
El martes 12 de mayo falleció en Madrid, a los 76 años de edad, el sacerdote Carlos Jesús Pastor Rico, formado en el Seminario de Málaga y ordenado en la Catedral en 1993 de manos de D. Fernando Sebastián, administrador apostólico. Aquí sirvió durante sus primeros años de ministerio en pueblos como Casarabonela, Yunquera, Comares y Torremolinos. Su entierro tiene lugar en Murcia.
Lee la semblanza que de él ha escrito el delegado para el Clero, Juan Manuel Ortiz
Cuando vamos llegando al final del tiempo Pascual, cuando el Señor nos sigue anunciando que se va al Padre para enviarnos al Paráclito, el Espíritu de la Verdad, hemos recibido la noticia del fallecimiento en Madrid del sacerdote diocesano don Carlos Jesús Pastor Rico, a la edad de 76 años.
Este hermano sacerdote vio la luz en la capital de España en octubre del año 1949. Tras marchar con su familia a Murcia, y después de un largo periplo de búsqueda a la hora del servir al Señor, termina por llegar a nuestro Seminario de Málaga. Aquí ultima su formación, recibiendo la ordenación en nuestra Catedral el 20 de marzo de 1993, de manos del entonces Administrador Apostólico, el recordado don Fernando Sebastián.
A partir de ahí comienza su periplo pastoral como párroco en diversos pueblos como Casarabonela, Yunquera o Comares. O como vicario parroquial en Torremolinos, tanto en la parroquia de Cristo Resucitado como en la de la Virgen del Carmen de la Carihuela, a la vez que fue capellán de las Carmelitas misioneras de Montemar.
Tras esos múltiples destinos, Carlos pide permiso para ir a cuidar a sus padres ancianos. Y después retomará esa peregrinación espiritual que ya había vivido en su juventud. Testigo de ello serán Tierra Santa y la Ciudad Eterna, para acabar finalmente estableciéndose en Madrid, donde tras una dura enfermedad ha entregado su alma al Señor.
Por eso hoy en la eucaristía lo tenemos especialmente presente, damos gracias a Dios por su vida y por su ejemplo, sobre todo en sencillez y austeridad. Y en esa celebración que tantas veces presidió, lo confiamos al cayado amoroso de Cristo Buen Pastor, para que lo haga descansar en las verdes y tranquilas praderas de su reino eterno.
Con esa gozosa esperanza encomendamos a nuestro hermano Carlos Jesús para que descanse en la paz del Señor. Amén.
Juan Manuel Ortiz, rector del Seminario Mayor y delegado para el Clero.
