El sábado 14 de febrero, Estíbaliz Busteros, feligresa de la parroquia de San Miguel, en Málaga, recibió la Medalla Pro Ecclesia Malacitana, de manos de Mons. Satué y a petición de los sacerdotes de su parroquia Guillermo Tejero y Manuel Otero.
¿Qué ha significado para usted recibir esta medalla?
Una sorpresa maravillosa e inesperada. Me he emocionado porque me ha mostrado el cariño que me tienen los diversos grupos de mi parroquia.
¿En qué tareas pastorales de la parroquia colabora?
El hecho de vivir cerca de la iglesia parroquial facilita mi disponibilidad para las tareas que realizo, que se centran en las funciones de la sacristía, gestionando todas aquellas cosas necesarias para que los sacramentos se celebren. Esto incluye la gestión de compra de los enseres de la liturgia y la limpieza y el cuidado, junto a un grupo de voluntarias, de dichos enseres.
Además soy el enlace con el Obispado en cuanto a la documentación generada en la parroquia y colaboro con el grupo de liturgia, especialmente, en la ayuda en actos no fácilmente planificables como pueden ser los funerales, los bautizos y las bodas. Como te decía, el vivir cerca facilita mi disponibilidad para abrir y cerrar las instalaciones parroquiales a las personas autorizadas en cada momento. Durante cinco años también fui catequista.
Si tuviera que definir en pocas palabras qué es usted la parroquia, ¿qué diría?
La parroquia es mi segunda casa, y una vía para poder compartir con los demás grupos de voluntarios de la parroquia la posibilidad de ser útil a la comunidad.
¿Desde cuándo forma parte de la comunidad parroquial?
Pertenezco a esta parroquia desde hace 35 años, pero me he involucrado en sus actividades desde hace unos 15.
Ha conocido a varios párrocos, ¿qué destacaría de ellos?
Todos los sacerdotes que han pasado por aquí me han parecido estupendos. A algunos los he tratado más y a otros apenas los traté. Del párroco actual, el padre Guillermo Tejero, destacaría su gran capacidad de trabajo y esfuerzo, con lo que ha conseguido potenciar la parroquia haciéndola muy viva y dinámica.
¿Cuál es su acción de gracias a Dios?
A estas alturas de mi vida doy gracias a Dios, sobre todo, por mi familia, mi marido, mis hijos y mi nieto. Creo que he sido una mujer afortunada y doy gracias a Dios por haber encontrado, a través de mi actividad parroquial, una vida espiritual que me llena de serenidad y consuelo.
