La Plataforma Ecosocial Laudato Si' Málaga lanza un reto mensual para la conversión ecológica. En este mes de julio, invita a fijar la mirada en el calor como fenómeno metereológico que más muertes provoca en Europa.

Un mes, una acción, un gran cambio: El calor mata, una emergencia silenciosa
Anette Bauer

«Un reto mensual que nos ayude en nuestro camino de conversión hacia una ecología integral» es la propuesta de la Plataforma, que conecta con una de las prioridades pastorales actuales de nuestra diócesis y entiende el cuidado de la creación como parte esencial de la misión evangelizadora y transformadora de la Iglesia».

Inspirada en la encíclica Laudato si’, con este reto, la Plataforma anima «a reforzar nuestro compromiso con la Casa Común y con las personas más empobrecidas, principales víctimas de la crisis climática, promoviendo cambios reales en nuestros estilos de vida y en nuestras formas de consumo y relación. A través de pequeños gestos compartidos por familias, comunidades y movimientos, se nos recuerda que todas y todos podemos marcar la diferencia, avanzando hacia una sobriedad feliz, vivida con generosidad y alegría, para que nuestro planeta siga siendo hogar para toda la familia humana».

Este mes de julio

Desde la Plataforma hacen la siguiente propuesta para el mes de julio: 

Guía para el reto de julio 2026. Plataforma Laudato si'
Guía para el reto de julio 2026. Plataforma Laudato si'

El calor es el fenómeno meteorológico que más muertes provoca en Europa. No suele aparecer en los titulares pero cada verano causa miles de fallecimientos, especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos, trabajadores expuestos al sol y quienes viven en viviendas mal acondicionadas.

En nuestras ciudades, el problema se agrava por el efecto de las islas de calor urbanas. Las superficies de asfalto y hormigón absorben y acumulan energía durante el día, elevando las temperaturas nocturnas y dificultando el descanso y la recuperación del organismo. La falta de árboles y espacios verdes convierte algunos barrios en lugares especialmente vulnerables durante las olas de calor.

Con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre. Más allá de esta posibilidad, es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas” (LD,2).

Calor y desigualdad

No todas las personas sufren el calor de la misma manera. Quien dispone de una vivienda bien aislada, acceso a zonas verdes o sistemas de refrigeración tiene más posibilidades de protegerse. Sin embargo, muchas familias viven en barrios con escasez de sombra, viviendas poco eficientes o recursos limitados para afrontar los costes energéticos. El calor extremo es también una cuestión de justicia social. Adaptar nuestras ciudades al cambio climático significa proteger especialmente a quienes tienen menos capacidad para hacerlo por sí mismos.

¿Cómo mata el calor?

El calor extremo es un asesino silencioso cuyos efectos pueden ser mortales: deshidratación, golpes de calor y fallos orgánicos, especialmente en personas vulnerables y trabajadores al sol. El calor húmedo es especialmente peligroso, pues dificulta la transpiración y puede llevar al colapso y la muerte.

Tareas: Identificar Zonas de Confort y Riesgo

Como cristianos, tenemos la responsabilidad de proteger la creación y cuidar a quienes más sufren, trabajando por un mundo más justo y sostenible. Esto incluye medidas para mitigar el cambio climático y adaptarnos a sus efectos, velando por las personas y por el medio ambiente.

Proponemos a cada parroquia, grupo o comunidad comprometerse este mes a:

  • Identificar los refugios climáticos existentes en su entorno, tanto los reconocidos oficialmente como otros espacios frescos y accesibles. Compartir la localización y horarios de los refugios climáticos con las personas mayores, enfermas o especialmente vulnerables del barrio.
  • Elaborar y difundir una guía sencilla con consejos para prevenir golpes de calor: hidratación frecuente, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, reconocer los síntomas de alerta y saber cómo actuar ante una emergencia.
  • Colocar esta información en lugares visibles de la parroquia, salones parroquiales, centros sociales, tablones de anuncios y otros espacios comunitarios.
  • Solicitar a los párrocos y responsables de las comunidades que incluyan periódicamente recomendaciones básicas de prevención frente al calor extremo en los avisos y comunicaciones al final de las celebraciones.
  • Fomentar una red de cuidado comunitario que preste especial atención a las personas que viven solas o pueden necesitar apoyo durante las olas de calor.

Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com

También pueden seguir el canal de la Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga en WhatsApp, en este enlace.

Y el de Instagram aquí

Foto: Víctor Candiani

En el mes de junio, el agua

Guía para el reto junio 2026. Plataforma Laudato si'
Guía para el reto junio 2026. Plataforma Laudato si'

«Invitamos a parroquias, comunidades, asociaciones y a la ciudadanía, en general, a reflexionar sobre nuestra relación con el agua y a asumir pequeños compromisos cotidianos que ayuden a cuidar este recurso imprescindible para la vida.

El agua: un derecho y una responsabilidad compartida

En las regiones mediterráneas, especialmente en las zonas costeras, la presión turística, el cambio climático y la sobreexplotación de recursos hacen que el acceso al agua sea cada vez más vulnerable. Cuidar el agua no es solo una cuestión ambiental, sino también de justicia social y de defensa de los derechos humanos.

Como señala Laudato si´, «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, …, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos».

En esta misma línea, Caritas in Veritate subraya: «El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida».

Cada gota cuenta

Según datos de la FAO, el 70% del agua dulce se destina a la agricultura, el 19% al uso industrial y solo el 11% al consumo residencial. Estos datos nos recuerdan que la crisis del agua no puede reducirse únicamente a la responsabilidad individual en el hogar. Mientras se pide a la ciudadanía moderar su consumo, continúan extendiéndose modelos agrícolas, industriales y turísticos profundamente intensivos en agua, muchas veces incompatibles con la realidad ecológica de territorios especialmente vulnerables como las zonas mediterráneas. El uso insostenible del agua tiene consecuencias directas sobre las personas y los ecosistemas: acuíferos agotados o contaminados, humedales que desaparecen, ríos degradados, pérdida de biodiversidad y un aumento de las desigualdades sociales. Porque cuando el agua escasea, no todas las personas sufren sus consecuencias por igual.

Un reto sencillo para transformar hábitos

La propuesta de este mes anima a adoptar gestos concretos y accesibles en la vida cotidiana:

Acciones individuales:

  • Reducir el consumo de agua en casa / Recoger y reutilizar agua siempre que sea posible.
  • Apostar por plantas autóctonas y de bajo consumo hídrico.

Denuncia profética: 

  • Reflexionar sobre el impacto del turismo, la agricultura o la industria en el consumo de agua.
  • Participar y/o proponer campañas y actividades de sensibilización.

Además, animamos a desarrollar iniciativas comunitarias como talleres de ahorro de agua o jornadas simbólicas de consumo mínimo para tomar conciencia del valor de este recurso.

Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com

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