Desde hace seis años, el 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de María, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. En este día, la Delegación diocesana de Pastoral Familiar lanza una invitación a todas las parroquias y grupos para que se recuerde, de forma especial, a quienes son puntal de nuestra sociedad.
“Yo no te olvidaré” es el lema de esta jornada. Con él, «el papa León XIV nos habla de que, frente a la sensación dolorosa de “ser olvidado”, Dios tiene una respuesta a ese anonimato: Yo no te olvido. Nos invita a descubrir que la Iglesia es madre de todos y a cualquier edad uno puede descubrirse como hijo de Dios. Es agradable descubrir, sobre todo cuando no se es joven, que somos destinatarios de un amor atemporal por parte de Dios», explican los delegados de Pastoral Familiar, Rosa Bejarano y Ramón Acosta. Aquí pueden leer el Mensaje del Papa para esta jornada.
Esta jornada es también una invitación para los más jóvenes y una oportunidad «para retomar la costumbre de visitar a los abuelos y mayores y a los que están solos y no tienen quien los visite. La cultura digital multiplica las conexiones, pero el corazón humano tiene una necesidad irrenunciable de proximidad», añaden Bejarano y Acosta.
Es por ello que, en esta jornada, invitan a las parroquias y grupos a «impulsar actividades intergeneracionales que vayan sensibilizando en la creación de una comunidad más colaborativa y abierta, en la que se fomente el respeto y la transmisión de la fe. La comunidad ha de poner en valor el don que ellos representan como testigos de la tradición de fe, maestros de vida y agentes de caridad».
Entre las propuestas concretas, «una jornada de convivencia; un cuenta cuentos entre hijos, nietos y abuelos; un taller de intercambio de experiencias entre abuelos sobre cómo transmitir la fe a los nietos; un campo de trabajo centrado en el mundo de la enfermedad y la ancianidad; apoyar experiencias de voluntariado de jóvenes, entre otras muchas ideas creativas que surgen en los distintos grupos con el objetivo de poner a nuestros mayores en el centro de nuestra comunidad».
El lema elegido por la jornada, “Yo no te olvidaré”, hace referencia a un texto del profeta Isaías que siguen interpelando hoy día a nuestra sociedad pues los mayores siguen teniendo una gran misión.
En palabras de los delegados, «hoy se están perdiendo muchos valores intergeneracionales, por eso queremos centrarnos en su papel en la transmisión de la fe y en la importancia de conservar una memoria trascendente que dé sentido a la vida. Ellos nos ayudan a integrar pasado, presente y futuro: a mirar agradecidos lo que hemos recibido, a saber vivir en el momento presente y a mirar el futuro con esperanza. Por todo ello, los abuelos tenemos que ser poetas de la oración, que hay que ver como un gran don para la Iglesia, como decía el papa Francisco. “Una civilización donde ya no se reza es una civilización donde la vejez ya no tiene sentido. Y esto es aterrador, nosotros necesitamos ante todo ancianos que recen, porque la vejez se nos dio para esto”».
Rosa y Ramón son abuelos jóvenes de dos preciosas niñas de 2 y 4 años. «Queremos superar la imagen de abuelos-canguro y aprovechar ese tiempo para darle un sentido» -afirman-, «enseñarles que la risa es una gran medicina, que las relaciones importan, que es necesario aceptar las dificultades de la vida, meternos en “su mundo” siendo contadores de historias y ayudarles a buscar y conservar sus raíces en la memoria».
«Como abuelos, queremos hacer de nuestra vida una entera oración, ser poetas de la oración, en la que podamos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es una vida árida, en la que podamos decir a los jóvenes miedosos que la angustia del futuro se puede vencer, en la que podamos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en dar que en recibir. Así, los abuelos y las abuelas formamos el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el canto de alabanza sostienen a la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida», proclaman con alegría.
Las parroquias y templos de la diócesis recordarán hoy, de forma especial, la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. A las 11.30 horas, la Catedral de Málaga también la tendrá presente en la Eucaristía, de la mano de la fundación Mensajeros de la Paz, creada por el padre Ángel García.
En dicha Eucaristía también participarán los 1.200 fieles llegados de toda España para participar en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por la Acción Católica General y que se ha venido celebrando del 24 al 26 de julio.
La fundación Mensajeros de la Paz ha elegido Málaga este año para honrar a los abuelos y abuelas con la campaña que vienen promoviendo desde 1999. La celebración busca reconocer la importancia de las personas mayores en la familia y la sociedad, y reivindicar sus necesidades. Durante casi tres décadas, Mensajeros de la Paz ha convertido esta jornada en una fiesta ambulante que recorre España, visitando diferentes ciudades cada año. Este modelo itinerante permite que la visibilidad de esta causa se expanda por todo el territorio nacional.
