El sacerdote Salvador Gil Canto (Ronda, 1975), acaba de ser nombrado por el Obispo como Vicario de Pastoral. A las puertas de sus bodas de oro sacerdotales, recibió la ordenación el 15 de septiembre de 2001, afronta con serenidad este nuevo servicio, novedad en la diócesis de Málaga.
¿Cómo recibió la noticia del nombramiento?
Lo recibí con normalidad. D. José Antonio me llamó para hablar y me dijo que había pensado que prestara este servicio en el nuevo organigrama de la diócesis. Lo acepté con tranquilidad, siendo consciente de que es un trabajo necesario y apasionante.
¿En qué consiste su misión como vicario de Pastoral? Es una novedad en nuestra diócesis.
Creo que el primer objetivo es ayudar a toda la diócesis a ponerse en clave de misión e ir desarrollando una labor de coordinación, acompañamiento y comunión con las numerosas delegaciones y secretariados diocesanos de pastoral. Se trata de un trabajo transversal que debe incidir en la pastoral ordinaria de las parroquias, los movimientos, las asociaciones, etc. En la tarea pastoral no todo está al mismo nivel de exigencias y necesidades, por lo que habrá que discernir qué es lo prioritario y principal que se tiene que potenciar.
Esta Vicaría viene a unificar las tres anteriores que eran la de Evangelización, la de Laicos y la Socio-caritativa. Lo que es novedoso es que se incluya a las tres en una sola Vicaría de Pastoral y, aunque abarque prácticamente toda la pastoral sectorial que llevan a cabo las delegaciones y secretariados de la diócesis, se pueda seguir avanzando en el trabajo realizado hasta ahora.
¿Con qué espíritu emprende este nuevo servicio, cómo se lo plantea?
Me lo planteo como un servicio y una bonita tarea diocesana que me toca animar y empujar, también como un reto personal y sacerdotal, y lo emprendo con humildad y naturalidad. Intentaré hacer lo que pueda y lo que sepa, me tocará aprender mucho y estar disponible a todos. La disposición con la que he vivido todas las tareas que me han tocado llevar a cabo durante mis años de ministerio, me hace pensar que esta es una tarea más exigente y más amplia que toca al núcleo vital de lo somos: pastores.
Esta nueva Vicaría es un medio diocesano de sinodalidad pues desde ella se coordina la labor de parroquias, seglares, sacerdotes, movimientos, instituciones, congregaciones religiosas...., ¿no es así?
Sí, es un medio de coordinación, pero creo que principalmente debe ser un cauce o instrumento real y eficaz de trabajo en conjunto, que exprese de forma efectiva la comunión y el estilo de caminar juntos; en el que los laicos también tienen un papel importante que llevar a cabo en la misión pastoral y evangelizadora de la diócesis.
Una pastoral fragmentada, como a veces ocurre, no tiene recorrido alguno en estos momentos en los que debemos situarnos en clave de misión, de comunión y sinodalidad, y sirve para bien poco. Es necesario, pues, que el Consejo pastoral diocesano sea la expresión visible y el organismo pastoral que asuma esta labor, que es de toda la diócesis y que nos representa también a todos.
¿Es Salvador Gil mariano de corazón? ¿Cómo vive la fiesta de la Virgen de Agosto tan celebrada en tantos rincones de la diócesis?
De corazón, no lo sé. Pero mariano sí me considero. La figura maternal de la Virgen y su intercesión me ayudan en mi vida sacerdotal. Y esta fiesta de la Asunción me ofrece la posibilidad de renovar en mi vida personal la esperanza cristiana de llegar algún día al cielo. Es una fiesta entrañable que nos recuerda que la última vocación, a la que hemos sido llamados, es a la divina. Y la Virgen María nos ha abierto el camino.
