Del 1 al 10 de junio se realiza la matriculación del alumnado de Infantil y Primaria en los centros educativos de Andalucía. Es el tiempo en el que muchas familias siguen eligiendo la asignatura de Religión en el currículo de sus hijos. En palabras del delegado de Enseñanza de la diócesis, Antonio Sánchez, «en los centros de titularidad pública, la asignatura de Religión es solicitada por un poco más del 50% del alumnado, desde Infantil hasta Bachillerato, cifra que se viene manteniendo desde hace unos cuantos años». En los centros concertados, el dato asciende a una mayoría destacable: en torno al 85% del alumnado la elige. La campaña “Y tú, ¿se lo preguntarías a la IA?”, lanzada por la Conferencia Episcopal, trata de ofrecer argumentos sólidos a quienes están en proceso de decisión.
Ante la campaña que invita a incluir en la matrícula del próximo curso la asignatura de Religión, el delegado diocesano de Enseñanza, Antonio Sánchez, y un maestro, Andrés Berlanga, profe de Reli, en el CEIP Ntra Sra Virgen de la Peña y en el CEIP María Zambrano de Mijas, profundizan en lo que aporta a los alumnos y el reto que plantean las nuevas tecnologías para su docencia.
«La decisión sobre la educación y los valores pertenece exclusivamente a los padres». Esta idea subyace en la campaña de la asignatura de Religión, que muestra a unos padres preguntando a la inteligencia artificial por qué sería buena idea matricular a su hijo. Y es que la IA no puede sustituir la decisión libre y fundamentada en temas de trascendencia como la educación, aunque sí puede “echar una mano”, como demuestra el profesor de Religión Andrés Berlanga. Famoso por sus vídeos de Youtube y el uso de las tecnologías para la docencia, este malagueño reconoce que «la asignatura de Religión católica aporta mucho más de lo que a veces se piensa desde fuera. Evidentemente, ayuda a conocer la figura de Jesús, el mensaje del Evangelio y la tradición cristiana, que forman parte de nuestra cultura, nuestra historia y nuestras raíces. Pero, además de eso, ofrece algo muy valioso hoy en día; ante todo, es una asignatura profundamente humana, donde los alumnos tienen un espacio para hablar de emociones, de valores, de sentido de la vida, de convivencia, del perdón, de la amistad o de cómo afrontar el sufrimiento y las dificultades. Vivimos en una sociedad donde muchas veces los niños tienen muchísima información, pero muy pocos espacios para sentarse a reflexionar. En clase de religión intentamos precisamente eso, ayudarles a pensar, a hacerse preguntas y a crecer también por dentro». Berlanga reconoce que «los momentos en los que me siento más agradecido son cuando percibo que un alumno, incluso no siendo creyente, disfruta verdaderamente de la asignatura; cuando percibes que tus alumnos se sienten cómodos, escuchados y respetados en clase, sintiéndose libres de preguntar y opinar sin miedo a equivocarse. Los niños valoran mucho que se trabajen temas que conectan con su vida diaria (videojuegos, cine, actualidad, deporte o inteligencia artificial). Cuando descubren que la religión también tiene algo que decir sobre los temas que viven cada día, cambian completamente la visión que tenían de la asignatura. Al final, lo mejor de la clase de religión es que no la viven como una imposición, sino como una oportunidad para aprender a mirar a los demás y al mundo con otros ojos».
Como profesor de Reli, «mi principal objetivo es que mis alumnos descubran que Jesús no es simplemente un personaje histórico del pasado, sino alguien que sigue teniendo mucho que aportar a nuestra vida hoy; y con ello, ayudarles a que descubran que son importantes, que tienen valor y que están llamados a hacer el bien. Creo que todos los que enseñamos esta asignatura compartimos una misma inquietud, intentar que nuestras clases no sean “una hora más” entre tantas. Como maestro de religión, evidentemente hablo de Jesús y del mensaje cristiano, pero sobre todo intento transmitir cómo vivía Jesús: acogiendo, ayudando, perdonando y preocupándose especialmente por los más necesitados. Intento siempre presentarles la figura de Jesús de Nazaret desde la cercanía, mostrando cómo su mensaje sigue siendo revolucionario hoy en día a la hora de defender la dignidad humana y los derechos de los más vulnerables. Y algo que considero fundamental es que mis alumnos salgan de clase sabiendo respetar a quien piensa diferente. La asignatura de religión también educa en el diálogo, la convivencia y el respeto», explica Andrés.
«Ninguna tecnología puede sustituir el acompañamiento humano. Un alumno necesita sentirse escuchado, comprendido y querido. Y eso jamás podrá hacerlo una máquina. Precisamente la asignatura de Religión tiene mucho que aportar aquí, porque ayuda a reflexionar sobre el uso ético de la tecnología, sobre la verdad, la dignidad humana y el sentido de las cosas. En un mundo cada vez más digital, necesitamos seguir educando el corazón»
En cuanto a la IA, que protagoniza la campaña de difusión de la asignatura por la Conferencia Episcopal, este maestro afirma: «La Inteligencia Artificial es uno de los grandes retos educativos de nuestro tiempo, y la asignatura de religión no puede quedarse al margen. Los docentes tenemos que aprender a convivir con una herramienta que ya forma parte de la vida de nuestros alumnos. El gran desafío es evitar que la tecnología deshumanice las relaciones o sustituya el pensamiento propio. Debemos enseñar a los alumnos a usar estas herramientas con discernimiento, responsabilidad y sentido crítico, recordándoles que la tecnología es un medio, no un fin. Dicho todo esto, sin ningún tipo de duda, tenemos que reconocer que la IA también es una oportunidad extraordinaria. Esta tecnología nos plantea preguntas muy profundas sobre el ser humano, la ética, la verdad, la responsabilidad o el sentido de la vida. Y precisamente ahí la religión tiene mucho que aportar. La Inteligencia Artificial puede ser una herramienta maravillosa si se utiliza bien. Nos permite personalizar el aprendizaje, crear recursos adaptados a las necesidades de cada alumno y optimizar tiempos. En mi caso, me ayuda a crear materiales más visuales, dinámicos y adaptados al alumnado (juegos educativos, recursos audiovisuales, escape room…), actividades personalizadas y propuestas creativas que hace unos años eran mucho más difíciles de preparar. Eso sí, creo que la IA también nos recuerda algo muy importante: ninguna tecnología puede sustituir el acompañamiento humano. Un alumno necesita sentirse escuchado, comprendido y querido. Y eso jamás podrá hacerlo una máquina. Precisamente la asignatura de Religión tiene mucho que aportar aquí, porque ayuda a reflexionar sobre el uso ético de la tecnología, sobre la verdad, la dignidad humana y el sentido de las cosas. En un mundo cada vez más digital, necesitamos seguir educando el corazón».
Para él, el uso de las tecnologías no es nuevo. «Son una herramienta súper importante, no sólo en la asignatura de Religión, sino en cualquier materia hoy en día, entre otras cosas, porque nos ayudan a conectar mucho mejor con nuestros alumnos y con la forma que tienen ellos de aprender y de relacionarse. En la medida de lo posible, yo siempre intento que la asignatura sea dinámica, que sea participativa y, sobre todo, cercana a la realidad de los niños. Y la de hoy es que las nuevas tecnologías están en sus vidas desde que nacieron. Por poner un ejemplo, en mi clase de religión utilizo muchos juegos interactivos, sobre todo cuando terminamos los temas. Hacemos kahoots de diferentes temas a modo de competición, y percibo que, a través de esto, los niños se implican muchísimo y aprenden casi sin darse cuenta. También he utilizado diferentes escape rooms que hemos hecho con inteligencia artificial, y esto les ayuda a trabajar en equipo y también metiendo las nuevas tecnologías y las tics dentro del escape room. Lo último que he hecho con los más pequeñitos, los de infantil, es trabajar con un robot interactivo que se llama DOC, y a través de este robot hemos estado viendo diferentes momentos de la vida de Jesús. Además, también creo algunos proyectos propios, como por ejemplo, las Pokebiblias, que son cartas de Pokémon adaptadas a diferentes personajes bíblicos… Esto les encanta y conocen mucho mejor los personajes de la Biblia y sus historias con su ayuda. Y también les gusta mucho Custodio Animae que es un juego del rol cristiano que usamos mucho al final de cada tema y gracias al cual vemos toda la historia de la salvación, con los diferentes personajes bíblicos. Por supuesto, también estamos empezando a trabajar con inteligencia artificia,l porque eso está a la orden del día. Ellos ya lo hacen en casa y creo que es importante enseñarles cómo utilizarlo. Finalmente, estas herramientas de nuevas tecnologías tienen un objetivo común: que los niños aprendan, disfruten y descubran que la asignatura de Religión también puede hablar su lenguaje y ayudarles a crecer como persona».
«La asignatura de Religión no es catequesis ni adoctrinamiento. Es descubrimiento, conocimiento, profundización de una realidad sin la cual no podemos comprender ni nuestra cultura ni a nosotros mismos»
¿QUIÉNES ELIGEN LA ASIGNATURA Y POR QUÉ?
El delegado de Enseñanza, Antonio Sánchez, explica que «los alumnos y las familias reciben la oferta con muchísimo cariño. El lazo que suele establecerse entre la “seño” o el “maestro” de Religión va más allá de lo puramente académico. A Dios gracias la Diócesis tiene un colectivo de profesores de Religión totalmente entregado y que son grandes profesionales. Es raro el colegio donde el profesor de “Reli” no sea un auténtico referente. Además, le “meten mano” a todo, desde montar un belén a preparar una procesión. Esto lo ven tanto los alumnos, como sus familias y los compañeros del claustro. Son auténticos todoterrenos».
En referencia a los datos, Sánchez explica que «por lo que hace referencia a los centros públicos, aunque con un levísimo descenso -hay que reconocerlo-, la asignatura de Religión es solicitada por un poco más del 50% del alumnado, desde Infantil hasta Bachillerato. Esta cifra se viene manteniendo desde hace unos cuantos años. Por lo que respecta a los centros concertados, nos movemos en un porcentaje mayor, en torno al 85% del alumnado. Los datos son datos -explica-, y creo que es un buen momento para que todos hagamos una reflexión seria sobre los mismos, no debemos conformarnos con ese “goteo a menos” de la asignatura». Por eso, insiste en aprovechar «para reivindicar la asignatura de Religión para todo el alumnado, católico o no, creyente o no. Cualquier alumno debería conocer la Biblia, qué ha significado el cristianismo en Europa, qué es la Reforma, qué son el judaísmo o el islam, en qué consiste el diálogo interreligioso, conocer la simbología religiosa...»
El delegado diocesano incide en la necesidad de que «padres y alumnos sepan que la asignatura de Religión no es catequesis ni adoctrinamiento. Es descubrimiento, conocimiento, profundización de una realidad sin la cual no podemos comprender ni nuestra cultura ni a nosotros mismos. De todo corazón y con el pleno convencimiento de que es un verdadero bien, aprovecho para invitar a los padres a que opten por la asignatura de Religión para sus hijos. Y pido a todos los cristianos que recen para que el “grano de mostaza” se convierta en un gran árbol».
ENCUENTRO DE PROFESORADO DE RELIGIÓN
El 30 de mayo, a partir de las 10, el Colegio “Academia Santa Teresa” acoge el Encuentro Fin de Curso del profesorado de Religión, en el que compartirán experiencias y profundizarán en la sinodalidad de la mano de Angelines Morales, presidenta de ACG Málaga y miembro del Consejo Pastoral Diocesano y de su permanente. «Ha sido un curso intenso que ya va tocando a su fin. El encuentro final de curso es un momento, fundamentalmente, de encuentro. Somos cerca de 600 profesores de Religión que durante el curso a veces andamos “como pollo sin cabeza” y que necesitamos oportunidades de vernos, saludarnos, apretarnos… -explica el delegado-. Y además, solemos aprovechar este encuentro para formarnos. En esta ocasión, la presidenta de Acción Católica de nuestra diócesis, Angelines Morales, nos ofrecerá una charla sobre la realidad sinodal, concretamente bajo el título “Cuando el diálogo se vuelve camino”. A veces damos por sentado que todos sabemos de qué va esto de la sinodalidad y no viene mal recordar el camino recorrido, el punto en el que nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos. Aprovechamos, igualmente, para que algunos compañeros presenten buenas prácticas docentes, que siempre son sorprendentes y muy atractivas. Finalmente desde la Delegación se suelen dar una serie de avisos que nos interesan a todos y terminamos poniéndonos, al igual que al comienzo de la jornada, en las manos de Santa María de la Victoria», concluye.
