José Javier García, párroco de Mollina y Fuente de Piedra, nos ofrece el comentario al Evangelio del 13 de abril, Domingo de Ramos

\"El siervo humilde\", comentario al Evangelio del domingo

Desde pequeños hemos celebrado cada Domingo de Ramos, y hemos participado en la procesión previa a la Misa. Es bueno que ahondemos en el significado de lo que estamos celebrando hoy, y que nos centremos en lo que nos cuenta hoy el Evangelio que se proclama antes de la bendición de ramos y palmas. Este año, en el ciclo A, es S. Mateo quien nos cuenta aquella entrada de Jesús en la ciudad Santa. Jesús había mandado a los suyos: “Id a la aldea de enfrente, encontraréis en seguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto”. Es a lomos de una borriquilla como Jesús va a entrar en Jerusalén para vivir los días más importantes de su vida. La gente sencilla que entra con Él lo aclama. “La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”. Es -esta última- una frase que cantamos en cada misa, en el Santo. Pero quizás donde se pronunció con más énfasis y más alegría fue a la entrada de Jesús en Jerusalén, los días previos a su Pasión.

Mirar la imagen de Jesús que nos presenta hoy el Evangelio es asomarnos a un estilo diferente de reinar. Dentro de unos días escucharemos cómo Jesús le dice a Pilatos “Tú lo has dicho, yo soy rey. Para eso he nacido”. Es una imagen única donde las haya: nuestro Rey y Señor, Mesías y Salvador, …a lomos de una borriquilla. Es el siervo fiel y humilde que nos enseña el camino de la entrega, sacrificando su propia vida. Su corona será de espinas, su trono será la cruz; su séquito, los humildes, y su reino el del amor, la misericordia, la paz, el perdón y la vida después de la muerte. Es una maravilla seguir los pasos de ese Rey de la Gloria.

¡Feliz y Santa semana! Que estos próximos días sean de profunda fe, para vivir en comunión con Dios, y para renovar seriamente nuestro seguimiento del Señor Jesús.