En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, que este año celebraremos el 31 de mayo, confesamos el misterio central de la fe y de la vida cristiana: que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de personas en la unidad de Dios.
Las tres personas divinas, de única naturaleza e iguales en su dignidad, nos revelan que Dios no está encerrado en sí mismo, sino que, con su danza de amor recíproco, nos ofrece una imagen: la de comunidad, cuyo reflejo podemos encontrar en la familia y en la Iglesia.
Con sus limitaciones e imperfecciones, cada familia es imagen de la Trinidad en la medida en que es una comunidad de amor en la que todos somos iguales en dignidad, aunque cada uno tenga su misión.
También la comunidad cristiana encuentra en la imagen del Dios Trinitario su modelo, pues estamos llamados a amarnos unos a otros poniendo nuestros carismas al servicio de la comunidad. En nuestra Diócesis están dedicadas a la Trinidad dos parroquias, en Antequera y en Málaga, además del convento de Clarisas adyacente a esta última.
Contamos con presencia de Trinitarias y Trinitarios y la advocación de María Santísima de la Trinidad es muy venerada en el barrio del mismo nombre.
ORACIÓN DE SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD
“¡Oh Dios mío, Trinidad a
quien adoro!
Ayúdame a olvidarme
totalmente de mí,
para instalarme en Ti, inmóvil
y serena, como si mi alma
estuviera ya en la
eternidad. Que nada pueda
turbar mi paz, ni hacerme
salir de Ti, mi Dios inmutable,
sino que cada momento me
sumerja más adentro en la
profundidad de tu Misterio.
Pacifica mi alma, haz en
ella tu cielo, tu morada más
querida y el lugar de tu
descanso. Que nunca te deje
solo allí, sino que esté por
entero allí contigo, bien alerta
en mi fe, en total adoración y
completamente entregada a tu
acción creadora.
