Entrevista a Antonio Collado, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Málaga

«La caridad no es un sueño utópico, sino real y concreto»

Este domingo es Corpus Christi y Día de Caridad. Mucha gente puede no entender la relación de la procesión del Santísimo con el día de Cáritas. ¿Cómo se explica?

Antes hay que entender la relación de la eucaristía con la caridad. Los que habitualmente celebramos este sacramento descubrimos que la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo en cada celebración de la Pascua semanal, que eso es la Misa, nos impulsa a descubrir al Señor también en los hermanos y especialmente en los excluidos y necesitados. El mismo Jesús que nos dice: «esto es mi Cuerpo» con el pan en sus manos y «esto es mi Sangre» al tomar el cáliz con vino, es también el que se identifica con el necesitado al decir: «tuve hambre y me disteis de comer; sed y me disteis de beber... Cada vez que los hicisteis con uno de estos pequeños conmigo lo hicisteis». 

Para usted, el día de hoy es doblemente grande, como canónigo de la Catedral, desde donde saldrá el Señor por las calles de Málaga, y como delegado de Cáritas. ¿Cómo lo vive?

La procesión con el Santísimo Sacramento intento vivirla con la mayor hondura y devoción que puedo, sostenido por el recuerdo de las procesiones sencillas que de pequeño acompañaba como monaguillo en mi pueblo. Y como delegado de Cáritas recordando a tantos necesitados que sufren el mal reparto de los bienes de este mundo, orando por ellos y para que la comunicación de bienes sea una realidad viva en todas las comunidades cristianas. 

Sin embargo, para muchos sigue habiendo una especie de división entre Cáritas y "los curas", como si fueran realidades independientes. 

Más que entre Cáritas y “los curas”, que siempre están cercanos a los excluidos; la división creo que está entre Cáritas y la Iglesia institucional. Se valora y pondera socialmente la labor de las Cáritas parroquiales presentes en todos los barrios y pueblos por la solicitud y la atención a los pobres, dando un claro testimonio evangélico de acompañamiento y solidaridad; pero no se perciben socialmente con el mismo reconocimiento los demás servicios que presta la Iglesia: el anuncio de la palabra, la catequesis, la celebración de los sacramentos –especialmente la Eucaristía–, el acompañamiento espiritual a personas, familias, grupos y tantas otras tareas pastorales que configuran la vida de las comunidades. Tenemos el reto de seguir anuncia que Cáritas "¡sí!", pero la Iglesia "¡también!". No existe Cáritas sin la comunidad cristiana de donde nace, se sostiene y vive. 

La campaña de Cáritas para este día lleva como lema: "Elige amar. Elige comunidad". ¿Qué han querido decir?

Como todos los lemas, dice mucho por su impacto breve y conciso, pero hay que explicar el contexto en el que tiene sentido porque si no se puede caer en el peligro de la banalización. Lo que se quiere indicar es que el que “Elige amar” no lo hace desde un voluntarismo personal, sino que primero se ha sentido amado por Dios y desde esa riqueza del amor de Dios que transforma toda la vida, también los sentimientos, actitudes y opciones de vida, se puede optar por el amor a los demás como servicio gratuito, generoso y respetuoso con el hermano. Y esta tarea se vive y realiza en la comunidad cristiana, no de forma individual. 

En el proceso de regularización extraordinario de personas migrantes, Cáritas Málaga está siendo un factor clave de acompañamiento. ¿Qué le dice a quienes ven la inmigración como una amenaza?

Que recuerden que muchos españoles tuvieron que emigrar en los años difíciles de la posguerra española y hasta los años 80 del siglo pasado, y fueron acogidos y pudieron vivir dignamente en esas naciones. Mi experiencia como misionero en Venezuela, una tierra donde emigraron tantos europeos y españoles, especialmente canarios; es que la nación que es hospitalaria con los que llegan se enriquece culturalmente, se vuelve más creativa y con la integración de los que llegan se acrecienta la tolerancia, el diálogo y el respeto. Ellos nos acogieron a nosotros. Ahora nos toca a nosotros acogerlos a ellos. 

¿Qué importancia tiene el voluntariado para Cáritas?

Cáritas Diocesana respira por dos pulmones. Uno son los pobres que nos permiten servirles y así la comunidad cristiana se renueva y florece con el trato con los preferidos del Señor; y el otro pulmón son los voluntarios que, con su testimonio evangélico, nos recuerdan que la Caridad no es un sueño platónico ni utópico, sino real y concreto. El 70 por ciento del presupuesto de Cáritas se sostiene con fondos propios que proceden de los socios y donantes a quienes agradecemos su colaboración; pero sabemos que hoy en día lo que tiene más valor es el tiempo y, por tanto, dar de tu tiempo para tareas solidarias es muy valioso. Estamos empeñados en consolidar un voluntariado joven, que ya es incipiente, y seguir cuidando a los de siempre, porque gracias a ellos las Caritas parroquiales abren y sirven todos los días. En Cáritas nadie se jubila, todos encuentran su lugar y su tarea. 

Pero también se puede ayudar económicamente. ¿Cómo hacerlo?

Hoy se celebrará una colecta en todas las parroquias que será destinada íntegramente a Cáritas. Pero quien no acuda al templo puede hacer su donativo también cualquier día mediante Bizum, con el código 38047, o a través de las distintas vías disponibles en la web caritasmalaga.es.