En 1990 y con el beneplácito del obispo Ramón Buxarrais y del Cabildo, el primer templo de la diócesis abrió sus puertas a las hermandades malagueñas.

Quince cofradías hacen estación de penitencia en la Catedral

Cada una de las cofradías, de acuerdo con el Cabildo, celebra un determinado acto de piedad, tales como el ejercicio del Via Crucis, o la adoración al Santísimo Sacramento o a la Santa Cruz.  Con estas estaciones, que suelen ser muy edificantes y desarrolladas en un ambiente de silencio y de respeto especialmente por los cofrades, se recupera en Málaga el origen de las prácticas eclesiásticas y religiosas que establecieron este singular peregrinaje como demostración de adhesión a la Iglesia universal y a la autoridad del obispo diocesano. 

Todas las cofradías ingresan a la basílica por la puerta de las Cadenas, mientras que el público lo hacen por la frontera de los Abades.  La procesión es recibida cada día por un capitular que a modo de anfitrión saluda y acompaña a los hermanos durante su transitar por el interior catedralicio, con parada ante la capilla de la Encarnación, que es la sacramental, o bien ante el Monumento en la tarde del Jueves Santo.