Este domingo, 21 de octubre, celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, día del Domund, que este año tiene por lema “Dichosos los que creen”, y que está enmarcado dentro del Octubre misionero.

Celebramos la Jornada Mundial de las Misiones

Se trata de vivir esta jornada dominical con la intensidad de qui en se reconoce agradecido por el don de la fe y desea transmitirlo a los demás a través de la oración, del sacrificio, de la palabra y de la cooperación económica con las misiones. Y es que esta jornada intenta promover en las comunidades cristianas el ejercicio de la caridad como el alma de toda actividad misionera.

Si tuviéramos que definir la meta central de la celebración de este día, podríamos decir que se trata de anunciar a Dios a los pobres a través de los misioneros, que no sólo dan lo que tienen, sino que se dan a sí mismos, llevando la esperanza y la fe a quienes más lo necesitan.

El pasado 5 de octubre tuvo lugar la tradicional “Lección Inaugural”, que da comienzo al curso académico de los centros formativos de la diócesis. En ella, el sacerdote José Antonio Sánchez Herrera, vicepresidente de la Fundación Diocesana de Enseñanza “Santa María de la Victoria”, presentó ante los presentes el libro que recientemente ha publicado Benedicto XVI, que lleva por título “Jesús de Nazaret”, y que firma como Joseph Ratzinger. En éste, el autor dedica un capítulo a reflexionar sobre la necesidad que tenemos de conocer y amar a Jesucristo, tarea que resulta fundamental para nuestra Iglesia y que, además, es la función principal de los misioneros y primer mandato de la Iglesia, afirma Sánchez Herrera.

A veces, la labor del misionero se confunde con la de las organizaciones no gubernamentales, ya que tratan de cubrir en lo posible las necesidades básicas de subsistencia, tales como la comida, el agua, la ropa, la ayuda médica y la construcción de viviendas, hospitales y escuelas, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, su misión es otra, señala el vicepresidente de la Fundación de Enseñanza. Entonces, ¿tenemos claro cuál es la función del misionero? Dice Sánchez Herrera que, “fundamentalmente, el misionero anuncia el Evangelio, la vida de Dios, y da a conocer a Jesucristo.

Por supuesto, que estos ‘enviados’ pueden ayudar en la realización de las anteriores acciones nombradas, pero sin olvidar que todas ellas provienen de una misma raíz, de la raíz del amor sembrado por Jesús en nosotros. Ésta es la mayor diferencia que puede existir entre un misionero y el resto de personas que se desplazan hacia un determinado lugar para ayudar a quienes lo necesitan”.

La misión es un aspecto de la Iglesia y es imposible desvincular un término del otro, pues la Iglesia es misionera en su propia naturaleza. Esto es lo que los malagueños pueden encontrar en “Jesús de Nazaret”. Asegura Sánchez Herrera que “no es posible amar al Señor y guardárselo para uno mismo. Jesús no es un bien privado, sino un tesoro que es de todos y que, por tanto, debemos compartir y dar a conocer. Es el mandato que los cristianos asumimos con gozo. Jesús es nuestro hermano mayor, el que nos impulsa a hablar de Dios a todos, con obras y con palabras. De Dios tal como se ha manifestado en Jesucristo. Y es que la Iglesia no vive para sí misma, sino para la misión y, por consiguiente, el cristiano que se encierra en sí mismo, se aleja de la Iglesia”.

Una de las ideas más subrayadas por el Papa es la de que el hombre de hoy tiene hambre de Dios y que cuanto más se aleja de Dios, más se aleja de sí mismo. Y es que, señala Sánchez Herrera, “la negación de Dios es la negación del hombre, aunque en el fondo de su corazón está el deseo de conocerlo. Es el motivo por el cual hay personas en el mundo, los misioneros, dispuestas a presentar a Jesús a los demás”.

“Ayudar a los demás es una suma de tareas”, declara Sánchez Herrera. “Si algo tenemos que hacer como cristianos en esta Jornada del Domund es orar por la vocación misionera, cooperar económicamente y estar dispuestos en todo momento a que la Iglesia nos envíe en nombre de Dios a proclamar el amor de Jesús y la Palabra de Dios a quienes los necesiten”.