El día 1 de mayo se celebra este año la Pascual del Enfermo.

El mes de mayo comienza con varias jornadas que conviene recordar. Además de celebrar el Día de San José Obrero y la fiesta del mundo del trabajo, es el Día del clero nativo, que surge en los países de misión y llega a nuestro primer mundo para renovar la evangelización en nuestra sociedad acomodada.

Entre nosotros también se celebra la Pascua del Enfermo, un día en el que se invita a las personas enfermas y con dificultades de movimiento a acercarse a la parroquia para celebrar la alegría de la Resurrección, junto a su comunidad cristiana o para solicitar que les lleven la Sagrada Comunión.

El lema elegido para esta jornada diocesana es “una comunidad al servicio del enfermo y su familia”, y se refiere, en concreto, al personal de los centros sanitarios y a las parroquias. En una carta que el consiliario de Pastoral de la Salud ha enviado al personal sanitario, afirma que “nuestra Diócesis desea expresaros su gratitud por vuestro servicio y mostraros su cercanía y apoyo. Sabemos que vuestro trabajo no siempre es fácil, que cansa y desgasta mucho. Y que también vivís momentos dolorosos cuando enfermáis o cuando enferma o muere uno de vuestros familiares”.

Este domingo, al celebrar la Pascua del Enfermo, los tendremos muy presentes a ellos, a sus familiares y al personal de los centros de salud. También queremos recordar la labor que desarrollan los equipos de pastoral de la salud de las parroquias de la Diócesis. Para empezar, conocen quiénes son los enfermos, dónde viven, cómo se llaman y tienen algo así como un censo de enfermos que viven en el entorno de la parroquia.

Van a visitarlos a sus hogares y, además de ayudarles en sus necesidades físicas, se reunen con ellos y sus familiares para rezar juntos.

A la redacción de este semanario ha llegado la noticia de que algunos llevan a los enfermos esta publicación que tienen en sus manos, con el objetivo de que sigan sintiéndose parte activa de la Diócesis, y conozcan las actividades de cada una de las parroquias. En esta Pascua del Enfermo, también recordamos a las personas mayores que viven en nuestra ciudad en pisos altos y sin ascensor y no pueden salir de sus casas. Muchos de ellos podrán celebrar hoy en la parroquia la Eucaristía, gracias a personas que dedican tiempo a los más necesitados, a los enfermos.