El delegado para la Vida Consagrada es el padre carmelita José Manuel Fernández, quien explica que esta Delegación «está formada por los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica»
La labor de la Delegación Episcopal para la Vida Consagrada es hacer efectiva la solicitud del Obispo Diocesano hacia las diferentes formas de Vida Consagrada presentes en la Diócesis, siguiendo la norrmativa y orientaciones de la Santa Sede y del Obispo. La Delegación tendrá como objetivo acompañar la vida y la acción pastoral-evangelizadora y asistencial de las diferentes Órdenes, Institutos y formas de Vida Consagrada.