Mensaje de los obispos con motivo de la Pascua del Enfermo.

Compasión. Pascua del Enfermo
//PEXELS/COTTONBRO

“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”

Pascua del Enfermo, 10 de mayo 2026

“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)

En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo León XIV, subraya cómo el amor al prójimo necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad. Y nos propone centrarnos en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor cuidando al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones: “He deseado proponer la reflexión de este pasaje bíblico con la clave hermenéutica de la Encíclica Fratelli tutti, de mi querido predecesor el Papa Francisco, donde la compasión y la misericordia hacia el necesitado no se reducen a un mero esfuerzo individual, sino que se realizan en la relación: con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos da su amor”.

En esta Campaña del Enfermo ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea.

La presencia cristiana junto a los enfermos manifiesta que la caridad no es una idea abstracta, sino una acción concreta. El samaritano “al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó”. Al ponerle sobre la propia cabalgadura, lleva el peso del herido. “En efecto, aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que éste llegue a ser también mío. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. La palabra latina consolatio, consolación, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un «ser-con» en la soledad, que entonces ya no es soledad”4.

Al finalizar este mensaje, queremos recordar a los enfermos y a los hermanos y hermanas que los asisten las palabras del papa Francisco: “ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza (...) Toda la Iglesia les está agradecida”5.

Pedimos a Santa María, Salud de los enfermos, por los enfermos y que sepamos ser consuelo para cuantos sufren por la enfermedad.

+ D. Abilio Martínez Varea
+ D. Vicente Ribas Prats
+ D. Javier Vilanova Pellisa
+ Cardenal D. Juan José Omella Omella + D. Florencio Roselló Avellanas