De sobra es conocido que quien encuentra un amigo fiel, encuentra un tesoro. La auténtica amistad es el sentimiento más generoso que nos pueden regalar.
El verdadero amigo está ahí cuando lo necesitas y está desinteresadamente, sin pedir nada a cambio.
A lo largo de mi vida he ido recopilando frases que me llaman la atención. Con respecto a la amistad, voy a compartir estas tres que me llenan de forma especial:
Un amigo viene a tiempo, los demás, cuando tienen tiempo.
Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo, un amigo, es ambos. Esta ultima frase es de Benjamin Franklin.
Hoy escribo sobre la amistad, influenciada, por una meditación de un libro titulado "Los cinco minutos de Dios" de Alfonso Milagro, misionero Claretiano, y que como su nombre indica, son sólo cinco minutos de lectura pero que te reconfortan y a la vez, te hacen pensar. Esa meditación se referia a la amistad y al leerla pensé: "y de mí ¿podrá alguien decir que encontró un tesoro? Seria el mejor recordatorio que de una persona se puede decir. Tanto a nivel de amistad como a nivel de familia. Nunca podremos exigir a los demás lo que nosotros seamos incapaces de dar.
Pero sí que todos tenemos un grandísimo amigo que nos espera siempre y nunca nos falla. Yo le llamo mi amigo invisible. Ese amigo lo encontramos en el Sagrario o en nuestro interior. Él sabe lo que necesitamos, en todo momento. Se llama Jesús. No dudemos nunca en acudir a Él a contarle, nuestras preocupaciones o alegrías.
Tiene todo el tiempo del mundo para escucharnos y aunque no oigamos su respuesta, si estamos atentos, podemos sentirla dentro de nuestro corazón. Y como dice en otra meditación Alfonso Milagros, "vive de forma que cuando te llegue la muerte todos lloren y tú rías y no al contrario".
