Mons. Satué ofrece esta reflexión para hoy.
DICHOSO EL VIENTRE QUE TE LLEVÓ, DICHOSOS LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA Y LA CUMPLEN
Y yo, ¿acojo con alegría y confianza la Palabra de Dios?
Gracias, Señor,
porque cuentas con personas pequeñas y humildes,
por fijarte y llamar a María,
por contar conmigo.
Gracias porque jamás avasallas;
propusiste, no impusiste a María la misión de ser Madre de Jesús
y esperaste su respuesta.
También a mí me sugieres una misión
y esperas, a veces muchos años, mi aceptación.
Gracias, Señor,
porque tú haces posible lo imposible,
en María, en mí
y en todas las personas que se fían de ti
y cumplen tu voluntad.
Gracias, Señor,
por tu Espíritu Santo,
el Espíritu creador de vida,
en el alma y en el cuerpo de María,
en nuestra vida, en la Iglesia y en el mundo.
Gracias, María,
por ayudarnos a decir contigo y como tú:
"Hágase en mi según tu palabra".
