Mons. Satué ofrece esta reflexión para hoy.

Reza con el obispo de Málaga

CREEMOS EN EL DIOS DE LOS VIVOS, EN EL DIOS DE LA VIDA.

Y yo, ¿creo que el amor de Dios es más poderoso que el dolor y la muerte?

Jesús, al resucitar, dejaste tu sepulcro
abierto como una enorme boca, que grita
que has vencido a la muerte.

Ella, que hasta ayer era la reina de este mundo,
a quien se sometían los pobres y los ricos,
se bate hoy en triste retirada
vencida por tu mano de muerto-vencedor.

¿Cómo podrían aprisionar tu fuerza
unos metros de tierra?

Alzaste tu cuerpo de la fosa como se alza una llama,
como el sol se levanta tras los montes del mundo,
y se quedó la muerte muerta,
amordazada la invencible,
destruido por siempre su terrible dominio.

El sepulcro es la prueba:
nadie ni nada encadena tu alma desbordante de vida
y esta tumba vacía muestra ahora
que tú eres
un Dios de vivos y no un Dios de muertos.