Mons. Satué ofrece esta reflexión para hoy.

Reza con el obispo de Málaga

¡RESUCITÓ!

Señor de la Vida, ¡gracias! porque resucitaste a tu Hijo Jesús. No podía acabar tan mal alguien tan bueno,
Te entregó y nos entregó su vida, sin ahorrarse nada,
y tú se la devolviste multiplicada.

Gracias porque nos resucitas también a nosotros del miedo y la tristeza a  la confianza y la alegría,
de una vida sosa a una vida plena.

Bendito seas, Dios fiel,
te alabamos porque en la resurrección de tu Hijo has encendido para siempre la alegría y la esperanza del mundo.
Nos muestras que ningún gesto de amor se pierde, que florecerá cada esfuerzo de padres y educadores, de catequistas, sacerdotes y misioneros, que no quedaran defraudados quienes sostienen el mundo con su compromiso por la verdad, la fraternidad y la paz, con su oración perseverante y confiada. 

Tú haces fecundo incluso el dolor de los enfermos y el sufrimiento de quienes cargan la cruz cada día, transformándolo en semilla de un mundo nuevo.

Con María, Madre de la Esperanza,
la Virgen de la Victoria sobre todo mal,
proclamamos tu triunfo sobre el pecado y la muerte y aguardamos confiados la plenitud de tu Reino. 
Amén.