«Ante el Niño-Dios perdamos todo temor; no tengamos miedo, pase lo que pase, porque estamos en buenas manos, que son las del Padre-Dios que envió a su Hijo para salvarnos». Son palabras de la homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa de Nochebuena celebrada en la Catedral de Málaga.

«Ante el Niño-Dios perdamos todo temor; no tengamos miedo»
Niño Jesús y Ángel. Raúl Berzosa

En la noche en la que se conmemora el nacimiento del Niño Jesús, Mons. Catalá afirmó que «el ángel, al igual que a María y a los pastores de Belén, también nos dice a nosotros: “¡No tengáis miedo!”. Abrid vuestros corazones al misterio del gran Amor que se hace hombre; a la esperanza que ilumina a todo ser humano; a la Luz que quiere iluminarnos; en definitiva, abramos nuestros corazones al misterio de la Navidad. Esto es lo que celebramos en esta Noche santa y preciosa».

En su homilía titulada "Nochebuena, noche de luz", el obispo de Málaga reflexiono sobre Jesús, como luz del mundo, y afirmó: «Somos hijos de la Luz por el bautismo, cuyo significado es “iluminación” (traducción del término griego “fotismos”); y hemos de vivir como hijos de la Luz. Hemos sido “iluminados” en nuestro bautismo; el Señor nos ha regalado su Luz para ver las cosas de otra manera, sin temores y sin miedos; sino con esperanza, con gozo, con paz».

Jesús Catalá finalizó su alocución suplicando «al Señor, Luz del mundo, que ilumine nuestras vidas y convierta nuestras tinieblas en claridad».

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