Con motivo de la visita del papa León XIV a España, el sacerdote diocesano Alfonso Crespo, párroco de San Pedro (Málaga), ofrece una reflexión preparatoria para los peregrinos que acudan a Madrid, Barcelona y Canarias y para quienes se unan desde sus hogares a través de los medios de comunicación.

Compañeros de viaje en Canarias, por Alfonso Crespo

El papa León XIV nos visita. No estamos solo invitados a recibirle en nuestro corazón, sino a acompañarle en su viaje a nuestro país. Podemos convertirnos, sin salir de casa, sin participar físicamente en alguno de los actos que preside, en «compañeros de viaje» de su peregrinación espiritual. Se trata de unir nuestro corazón al suyo y hacer nuestras, llevando a nuestra oración, las inquietudes que le acompañan en su visita. ¿Cómo equiparnos para este viaje?

El lema elegido es “Alzad la mirada” (Jn, 4,35), una llamada a la sociedad española a salir de sus preocupaciones diarias e ir más allá, a través de la contemplación y la apertura a los demás. En ese “alzad”, se encuentra la sed de Dios, su reconocimiento como fuente de amor y unidad (Madrid), de fe y belleza (Barcelona) y de esperanza y futuro (Canaria).

El logo representa a la Virgen de la Almudena de Madrid, la Sagrada Familia de Barcelona y el mar de las Islas Canarias, lugares de la visita. El logo “está construido como un círculo abierto en acción; las figuras humanas no están estáticas, sino enlazadas, sosteniéndose y proyectándose hacia arriba. Simboliza comunidad, encuentro y apoyo mutuo. La Virgen en el centro actúa como eje y corazón del movimiento: desde el centro, irradia y acoge. El centro ascendente marca trascendencia y propósito común”.

En la oración de la Misa de Nuestra Señora del Pilar, se invoca a la Virgen para que nos obtenga de su Hijo «fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor». Estas tres virtudes teologales podrían ser el equipaje esencial que oriente nuestro acompañamiento. Cada una de ellas ilumina las tres geografías que el Papa visita: El amor guía las jornadas en Madrid, la fe ilumina la estancia en Barcelona, la esperanza sostiene la presencia en Canarias.

CANARIAS: Seguridad en la esperanza

El jueves 11, el Papa sale de Barcelona hacia Las Palmas de Gran Canaria. Las alas de la caridad y la fe dan seguridad a la esperanza. Las tres virtudes teologales siempre viajan juntas.

Ya desde la mañana, el verde de la esperanza quiere revestir de claridad las aguas turbias del océano, tumbas anónimas que sepultan viajes frustrados de esperanzas. Simbólicamente se ha situado el Encuentro con las realidades de Acogida a los emigrantes, en el puerto de Arguineguín, lugar de entrada de tantos emigrantes.

Continuará con un Encuentro con los obispos, sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas. Seminaristas y agentes de pastoral, en la Catedral de Santa Ana. Culminará la jornada con la Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria.

En ese “alzad”, se encuentra la sed de Dios, su reconocimiento como fuente de amor y unidad (Madrid), de fe y belleza (Barcelona) y de esperanza y futuro (Canaria)

El viernes 12, el Papa se traslada a Tenerife. Reforzará uno de los objetivos de su viaje: hacer visible el drama de la migración con dos actos significativos: Encuentro con los migrantes del centro “Las Raíces” y Encuentro con las realidades de integración de los migrantes en la “Plaza del Cristo de La Laguna”.

La Santa Misa que cierra la mañana, se celebrará en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. El puerto, meta de tantas esperanzas frustradas se convierte en altar de amor y acogida: la fe en Cristo Resucitado, el pan eucarístico, amor de Dios partido y repartido, dan seguridad a la esperanza de alcanzar «puerto seguro»: un mundo más justo, una sociedad más solidaria.

La fe, la esperanza y la caridad, son tres hermanas que siempre van juntas. La enseñanza capital de este viaje del Papa es que no puedo recrearme solo en una ciudad o detenerme en la calidez del evento que me emociona. Madrid, Barcelona y Canarias son escalas de un único viaje.

Alfonso Crespo Hidalgo, sacerdote diocesano y párroco de San Pedro