Bajo el lema "Un mes, una acción, un gran cambio", la Plataforma Ecosocial Laudato si´ de Málaga pone en marcha una nueva iniciativa: «un reto mensual que nos ayude en nuestro camino de conversión hacia una ecología integral».
Esta propuesta conecta con una de las prioridades pastorales actuales de nuestra diócesis, que entiende el cuidado de la creación como parte esencial de la misión evangelizadora y transformadora de la Iglesia.
Inspirada en la encíclica Laudato si’, con este reto, la Plataforma anima «a reforzar nuestro compromiso con la Casa Común y con las personas más empobrecidas, principales víctimas de la crisis climática, promoviendo cambios reales en nuestros estilos de vida y en nuestras formas de consumo y relación. A través de pequeños gestos compartidos por familias, comunidades y movimientos, se nos recuerda que todas y todos podemos marcar la diferencia, avanzando hacia una sobriedad feliz, vivida con generosidad y alegría, para que nuestro planeta siga siendo hogar para toda la familia humana».
Este mes de junio
Desde la Plataforma hacen la siguiente propuesta para el mes de junio:
«Invitamos a parroquias, comunidades, asociaciones y a la ciudadanía, en general, a reflexionar sobre nuestra relación con el agua y a asumir pequeños compromisos cotidianos que ayuden a cuidar este recurso imprescindible para la vida.
El agua: un derecho y una responsabilidad compartida
En las regiones mediterráneas, especialmente en las zonas costeras, la presión turística, el cambio climático y la sobreexplotación de recursos hacen que el acceso al agua sea cada vez más vulnerable. Cuidar el agua no es solo una cuestión ambiental, sino también de justicia social y de defensa de los derechos humanos.
Como señala Laudato si´, «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, …, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos».
En esta misma línea, Caritas in Veritate subraya: «El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida».
Cada gota cuenta
Según datos de la FAO, el 70% del agua dulce se destina a la agricultura, el 19% al uso industrial y solo el 11% al consumo residencial. Estos datos nos recuerdan que la crisis del agua no puede reducirse únicamente a la responsabilidad individual en el hogar. Mientras se pide a la ciudadanía moderar su consumo, continúan extendiéndose modelos agrícolas, industriales y turísticos profundamente intensivos en agua, muchas veces incompatibles con la realidad ecológica de territorios especialmente vulnerables como las zonas mediterráneas. El uso insostenible del agua tiene consecuencias directas sobre las personas y los ecosistemas: acuíferos agotados o contaminados, humedales que desaparecen, ríos degradados, pérdida de biodiversidad y un aumento de las desigualdades sociales. Porque cuando el agua escasea, no todas las personas sufren sus consecuencias por igual.
Un reto sencillo para transformar hábitos
La propuesta de este mes anima a adoptar gestos concretos y accesibles en la vida cotidiana:
Acciones individuales:
- Reducir el consumo de agua en casa / Recoger y reutilizar agua siempre que sea posible.
- Apostar por plantas autóctonas y de bajo consumo hídrico.
Denuncia profética:
- Reflexionar sobre el impacto del turismo, la agricultura o la industria en el consumo de agua.
- Participar y/o proponer campañas y actividades de sensibilización.
Además, animamos a desarrollar iniciativas comunitarias como talleres de ahorro de agua o jornadas simbólicas de consumo mínimo para tomar conciencia del valor de este recurso.
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
