El sacerdote Rafael Pérez Pallarés, como representante sinodal diocesano, ha sido el encargado de pilotar la fase diocesana del sínodo en el que han participado todas las parroquias de la Diócesis. En esta entrevista hace balance de lo vivido y reflexiona sobre el futuro del proceso sinodal

Rafael Pérez Pallarés: «El sínodo  ha servido  para romper  inercias»
Rafael Pérez Pallarés es el representante sinodal de la Diócesis de Málaga

¿Cómo valora la etapa diocesana sinodal que se ha vivido en Málaga?

Se ha realizado un gran esfuerzo en todos los ámbitos de nuestra diócesis por tomarse en serio la consulta sinodal, máxime teniendo en cuenta que hemos pasado una época difícil a causa de la pandemia y eso alteró los ritmos del trabajo pastoral; por otra parte, el calendario de la consulta ha sido ajustado. De todas formas, esto no exime para que sigamos profundizando en los próximos meses en la preciosa tarea de caminar juntos. El Sínodo sobre la sinodalidad no termina ahora.

¿Qué obstáculos ha tenido que superar esta primera etapa?

Hubo alguna reticencia por parte de personas que no terminaban de verlo, que no entendían el enfoque del Sínodo, ni su funcionalidad,  operatividad o sentido. Se podría resumir en la frase: “¿Y esto va a servir para algo?”. Frente a esta postura hubo una gran mayoría de personas que apostaron ilusionados y con ganas desde el primer momento por responder a esta primera fase diocesana como el papa Francisco nos pedía y en comunión con nuestro obispo. Eso ha dado su fruto porque, en términos generales, el Pueblo de Dios que peregrina en Málaga es sabio y ha sabido detectar que es una oportunidad única para profundizar en la fe.  Ha habido una gran participación.

Y, después de la asamblea final prevista en la Catedral, ¿qué?

El proceso sinodal continúa. Ahora, el equipo diocesano sinodal se encargará de recoger todas las aportaciones ajustándose  a un formulario que se nos facilitará desde la Conferencia Episcopal.  Una vez finalizada la fase diocesana, pasaremos a la continental y finalmente a la universal.  No obstante, el Sínodo permanecerá  vivo entre nosotros todo lo que las comunidades deseen. Esto ha sido solo  un punto de partida. El Sínodo, obviamente, no termina con la celebración de la Catedral. Es solo un punto y seguido.

¿Qué hemos aprendido en esta primera fase?

Cosas muy bellas: amar más al papa Francisco, escucharnos y romper inercias para caminar juntos.