Unos días de formación centrados en la identidad, competencia y diálogo cultural de la Religión.
El delegado de Enseñanza, Antonio Sánchez, y varios miembros de la Delegación Diocesana de Enseñanza de Málaga (Vanessa Alcázar, Asunción Lucio y Pedro J. Bonilla) han participado en la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal Española en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Bajo el lema «La enseñanza de la Religión: identidad, competencia y diálogo cultural», ha reunido a decenas de delegados diocesanos, responsables educativos de universidades y centros de formación, colegios concertados católicos, editoriales y profesorado de Religión, «con el objetivo de reflexionar sobre los retos actuales de la enseñanza religiosa escolar», afirma el profesor malagueño Pedro José Bonilla, conocido como Maestro Pedro.
Del 6 al 8 de julio han profundizado en la formación del profesorado de Religión en el nuevo contexto educativo, han analizado el marco profesional docente del profesor de Religión, han trabajado en grupos sobre la formación del profesorado y el diseño de un proyecto de formación permanente a tres años, y han conocido la Escuela de Salamanca que cumple 500 años de diálogo fe, razón y cultura. Especial interés despertó la ponencia dedicada a la Escuela de Salamanca, que invitó a redescubrir la capacidad de la teología para dialogar con las grandes cuestiones de cada época, integrando fe y razón y ofreciendo criterios para formar la conciencia y promover el bien común. Se destacó la importancia de crear una verdadera comunidad de profesores de Religión que comparta reflexión, experiencias y buenas prácticas.
Los participantes reflexionaron sobre el papel del profesor de Religión como educador que, «además de transmitir conocimientos, acompaña a niños, adolescentes y jóvenes en la búsqueda del sentido de la vida, poniendo el Evangelio en diálogo con la cultura contemporánea. También se insistió en la importancia de una formación continua que permita responder con solvencia a los desafíos de la escuela actual», explica Maestro Pedro.
La Conferencia Episcopal Española presentó, en el curso, un modelo de desarrollo profesional basado en cinco ámbitos: el pedagógico-didáctico, el relacional, el institucional y colaborativo, el digital e innovador y la coherencia de vida y fe. Este itinerario pretende acompañar al profesorado durante toda su trayectoria, favoreciendo su crecimiento humano, profesional, espiritual y eclesial.
La Escuela de Verano concluyó «reafirmando que la educación constituye una prioridad pastoral para la Iglesia y que cuidar, formar y acompañar al profesorado de Religión es una apuesta por el futuro de la escuela, de la Iglesia y de la sociedad».
