La exposición "Y sonó la música", abierta en el Palacio Episcopal hasta el 2 de noviembre, destinará íntegramente sus entradas a la Casa del Sagrado Corazón y la Asociación por la Igualdad de los niños gitanos "Chavorrillos".

Cotolengo, un "hospital de campaña" en ternura
Miembros de la familia del Cotolengo haciendo manualidades

El Centro Cultural Fundación Unicaja expone un centenar de piezas recorriendo cinco siglos de historia del arte en torno a la iconografía musical. En ella, pueden verse obras de maestros como Picasso, Murillo, Alonso Cano, José de Ribera, Enrique Simonet o Romero de Torres, entre otros muchos. “Y sonó la música” puede visitarse de lunes a sábado de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 20.00 h.; y domingos y festivos, solo de mañana. La entrada, de 3 euros, se destina al Cotolengo de Málaga y Chavorrillos por la igualdad de los niños gitanos.

COTOLENGO, LA CASA DE TODOS

La Casa del Sagrado Corazón sigue siendo un hogar de puertas abiertas para aquellas personas que agotan todas las posibilidades. El Cotolengo de Málaga ha vivido como una gracia ser templo jubilar e invita a los malagueños a seguir poniendo rostro a la Providencia, «que nunca falla»

En total 42 personas, adultos y también familias con menores, son acogidas actualmente en el Cotolengo de Málaga. Su director, Patricio Fuentes, explica que «son muchísimas las nacionalidades que tenemos entre los residentes. En el caso de familias, muchas de ellas han sido desahuciadas por no poder hacer frente al coste de una vivienda, y vienen un tiempo con nosotros hasta poder salir adelante. Algunos encuentran luz en la Mesa del Mundo Rural, en proyectos fuera de Málaga o logran la independencia en otro lugar». 

La Casa del Sagrado Corazón siempre intenta que respondan los servicios a los que los ciudadanos tienen derecho. Pero cuando se cierran todas las puertas, se abren las de la casa. El Cotolengo colabora con numerosas entidades, como CEAR, Casa Betania, Cáritas parroquiales o los recursos dePuerta Única. «La realidad social más dura es la que viene a la Casa del Sagrado Corazón -explica Fuentes-. Los residentes son personas con una gran vulnerabilidad económica o social, algunos con problemas de salud que, tras una hospitalización, no pueden vivir solos, o que por edad necesitan este apoyo en un momento concreto mientras encuentran una residencia acorde a su situación. Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos. Somos un hospital de campaña en ternura, en primera acogida, para que desde ahí se pueda ir a otro lugar mejor que donde estaban antes, y seguimos acompañándolos. Intentamos decir que aquí caben todos, todos y todos».

«Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos»

La realidad social se va sorteando en esta casa con la ayuda de la Providencia. «Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita». Esta gran familia la componen la comunidad de Franciscanas Clarisas de Kerala (India), los voluntarios y trabajadores, los propios acogidos, que se cuidan mutuamente, y muchos benefactores, que logran que, a pesar de las estrecheces, siempre se sale adelante.

«Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita»

El tiempo jubilar en el que el Cotolengo ha sido elegido lugar para ganar la indulgencia, junto a la Catedral y al templo del Sagrado Corazón de Melilla, ha traído también muchas gracias a la casa, «especialmente en lo espiritual, y también en ayudas de muchos movimientos y asociaciones que se han acercado a ganar aquí el Jubileo y nos han aportado su granito de arena y su cariño», detalla el director. Próximamente, el Cotolengo iniciará una nueva etapa: tendrá una nueva ubicación «aquí cerquita, en un edificio más adecuado a las circunstancias actuales, en un proyecto precioso en el que siempre hemos defendido que las familias que hay cerca nuestra también tengan un techo digno gracias a esta transformación», termina Fuentes.