El 18 de junio, la ciudad de Málaga celebra el día de sus Santos Patronos, san Ciriaco y santa Paula.

San Ciriaco y Santa Paula, ejemplos de vida buena
Misa en la iglesia de los Santos Mártires en la fiesta de San Ciriaco y Santa Paula 2026 //MARIO MONCADA

Con este motivo, el día de su fiesta, el obispo de Málaga, Mons. Satué, presidió la Eucaristía en la parroquia de los Mártires.

Previamente, en el mismo templo, los días 15, 16 y 17 de junio se ha venido llevando a cabo el triduo en su honor. El 19 de junio, desde las 18.00 horas, se realizó la ofrenda floral a los santos y el 20 de junio, tuvo lugar la salida en procesión de alabanza, desde la iglesia de los Mártires, por las calles del centro de la capital. En la procesión de alabanza en honor de los Mártires Ciriaco y Paula, Santos Patronos de Málaga, que tuvo lugar el pasado 20 de junio, procesionaron por primera vez los dos arbotantes traseros con los que se ha complementado la restauración del Trono. Estos arbotantes, realizados por los talleres de D. Antonio Berdugo, habían sido bendecidos el 18 de junio por el obispo de Málaga,  Monseñor José Antonio Satué Huerta, en la misa estacional que tuvo lugar en la iglesia parroquial de los Santos Mártires, con la presencia de Dña. Emilia Garrido, en representación de la Fundación Unicaja, entidad que ha donado, íntegramente, la elaboración de estos arbotantes.

La vida de los jóvenes Ciriaco y Paula, mártires de la persecución religiosa del siglo IV en Málaga, no es solo un eco del ayer, una reliquia que custodiamos en un anaquel, sino que nos llama a preguntarnos, como sugirió el Papa a los jóvenes en la vigilia que compartió con ellos en Madrid: «si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?». Para todos los malagueños, sobre todo para los jóvenes, el testimonio de estos chicos que fueron capaces de defender la fe en un ambiente hostil entra en esa invitación de León XIV a «escoger ejemplos de vida buena, que resulten atractivos tanto para vosotros como para los demás».

ORACIÓN DE LA NOVENA A LOS SANTOS PATRONOS

Dios y Señor omnipotente esencialmente inmutable e infinitamente perfecto que os dignasteis conceder a nuestros Santos Patronos Ciriaco y Paula, el precioso don de la perseverancia con el que se conservaron fieles a vuestra santa ley hasta el último momento de su vida a pesar de todos los artificios del tirano, de los tormentos, de las seducciones y tentaciones de sus enemigos, y aun del combate de las pasiones: ejercitad Señor, con nosotros misericordioso, el concedernos esta misma gracia, para que permaneciendo invariables en la fe, que profesamos, y obrando según ella, con todas las virtudes, os sirvamos todos los días de nuestra vida, logremos ser salvos en nuestra muerte, y gozar la vista de vuestro hermoso rostro, en compañía de nuestros tutelares y amados Mártires por una eternidad en el cielo. Amen.