El 10 de mayo se celebra la fiesta de uno de los grandes santos que nuestra nación ha dado a la Iglesia Universal: san Juan de Ávila, gran reformador, apóstol de Andalucía, doctor de la Iglesia y patrón del clero secular español.

San Juan de Ávila, apóstol de Andalucía y del mundo entero
Imagen de san Juan de Ávila en la capilla dedicada a este doctor de la Iglesia en la Catedral de Córdoba

Nacido en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) en 1499, comenzó sus estudios en leyes en Salamanca; pero, aconsejado por un franciscano, se declinó por la teología en Alcalá de Henares. Ordenado en 1526, inmediatamente después vendió todas las posesiones que le habían dejado sus padres en herencia para dedicar su vida por completo a la evangelización.

Su celo apostólico fue objeto de envidias desde los primeros años de su ministerio, en Écija, lo que le acarreó persecución e incluso una denuncia ante la Inquisición. Ni el año entero que pasó en la cárcel consiguió apagar su ansia de ganar almas para el cielo. En 1535 llega a Córdoba llamado por el obispo Fr. Álvarez de Toledo, organizando predicaciones por todos los pueblos de la Diócesis, logrando que muchas personalidades se convirtieran. Muy preocupado por la formación del clero se ocupó de crear centros de estudio para ellos.  Aquejado por serios problemas de salud y acusando el desgaste por una vida entregada al Evangelio, tuvo que retirarse a Montilla, donde pasó los últimos 15 años de su vida (1554-1569), y donde reposan sus restos.  Su profunda y extensa obra ha sido de gran influencia para el magisterio, la espiritualidad y la renovación eclesial.