El obispo de Málaga, Mons. Satué, y el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Salado, han firmado esta mañana el plan “Málaga Sacra” por el que la institución supramunicipal se compromete a financiar la rehabilitación de algunos de los templos más deteriorados de nuestra provincia, algunos de los cuales permanecen cerrados por riesgo de derrumbe. El convenio está orientado preferentemente a los municipios menores de 20.000 habitantes. La rehabilitación de las iglesias de Benaoján y la de la pedanía de Daimalos serán las primeras en acometerse en un plan cuyo coste alcanzará los 8 millones de euros en los próximos dos años.
Hasta el momento han presentado su solicitud de ayuda un total de 53 templos (parroquias, ermitas, etc.) que presentan distintas deficiencias a lo largo y ancho de la Diócesis.
En este sentido, el obispo de Málaga ha querido subrayar que «ciertamente tenemos muchas más peticiones que posibilidades de ayuda y, por lo tanto, se han establecido unos criterios que ayuden a atender las necesidades más urgentes, aquellas que se refieran a elementos estructurales, no especialmente decorativos, y también a aquellos lugares más pequeños que tienen más dificultades para poder emprender una obra que normalmente suele ser bastante costosa y que sería imposible por parte de vecinos y vecinas de localidades más pequeñas».
Además de agradecer a la Diputación Provincial de Málaga, por su «sensibilidad para reconocer que nuestras iglesias, aunque fundamentalmente tengan un uso litúrgico religioso, está claro que son un bien que va más allá de la comunidad de los creyentes y, por tanto, todos estamos comprometidos en su mantenimiento y en dejarlo como legado a las generaciones futuras», Mons. Satué ha aprovechado, asimismo, para dar las gracias «a todas las personas de los pueblos más pequeños que se encargan del mantenimiento de nuestras iglesias, que están pendientes de si hay una gotera o si hay un agujero por el que se están metiendo los pájaros, porque su papel es fundamental».
FRANCISCO SALADO
Por su parte, el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha recalcado que el convenio es fruto de la convicción de la Diputación de que el patrimonio religioso no sólo constituye un importante atractivo cultural y turístico para los municipios, sino que es mucho más.
Y ha resaltado su importancia por el hecho de que muchas de las iglesias declaradas como Bien de Interés Cultural o que forman parte de los catálogos de protección patrimonial presentan un elevado grado de deterioro. De hecho, en muchas ocasiones los alcaldes de la provincia demandaban un plan de este tipo.
“En los pueblos -ha añadido-, las iglesias y ermitas son los principales referentes históricos, culturales, sociales e incluso simbólicos, y en torno a ellas se configura la vida social de los vecinos. Las fiestas, tradiciones y romerías se organizan en torno a los templos, que son un verdadero lugar de de encuentro, celebración y vida. Además, ayudan a retener población, y a reforzar la identidad, el orgullo y el apego de los ciudadanos a sus pueblos”.
Francisco Salado también ha apuntado que en estos días que empieza a apretar el calor las iglesias son en muchas ocasiones los refugios climáticos más importantes de los municipios. Los muros gruesos de piedra, los techos altos, las ventanas pequeñas y su estratégica ubicación y orientación hacen que estas edificaciones sean capaces de mantener una temperatura estable tanto en invierno como en verano.
El presidente ha recordado que en los presupuestos de este año se han reservado tres millones de euros para comenzar Málaga Sacra, y para el año que viene se han previsto otros cinco millones. El plan está orientado preferentemente a los municipios menores de 20.000 habitantes aunque también podrán incluirse templos de localidades con una población mayor.
Para llevarlo a cabo, se ha creado una comisión técnica con miembros de la Diputación y del Obispado que se encargará de analizar el estado de los templos y, de este modo, establecer las prioridades. Primero se realizará un informe sobre la situación de la iglesia, posteriormente se redactará el proyecto, que supervisarán técnicos de la Diputación, y cuando reciba el visto bueno se concederá una subvención al Obispado para que licite y adjudique las obras necesarias.
Primeras actuaciones
De momento, ya se están tramitando las dos primeras actuaciones que se llevarán a cabo aunque aún están pendiente de una valoración económica definitiva.
Por un lado, se intervendrá en la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en Daimalos, una pedanía de Arenas, para mejorar la conservación de las cubiertas. Este edificio es Bien de Interés Cultural y data del año 1505, por lo que es uno de los más antiguos de la provincia.
Esta iglesia actualmente se encuentra cerrada precisamente por el mal estado que presenta la armadura de la nave, con peligro de desprendimientos de sus componentes hacia el interior. Con una superficie construida de 189 metros cuadrados, fue instituida en 1505, a instancias de la reina Isabel, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, por disposición del por entonces arzobispo de Sevilla y Metropolitano de Málaga, el dominico Fray Diego de Deza, según Bula del Papa Inocencio VIII y confirmada más tarde, en 1510, por el Papa Julio II.
La segunda actuación será en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en Benaoján, donde se realizarán trabajos de conservación y sustitución de la cubierta en la torre-campanario. Es un edificio muy importante para el pueblo, ya que comparte protagonismo con el ayuntamiento en la plaza central. Esa torre es precisamente el elemento arquitectónico y visual que domina el paisaje urbano de Benaoján. Data del siglo XVII si bien ha experimentado diversas reformas desde entonces.
