Conocer y celebrar

Ha caído en mis manos un librito bajo el título de “CONOCER Y CELEBRAR LA EUCARISTÍA”. A los “enterados”, como yo, nos viene muy bien refrescar ideas de vez en cuando.

Llega un momento en que consideramos rutinario lo sublime. En que por exceso o por defecto asistimos a Misa, como espectadores de un rito conocido y no como actores de un milagro actualizado en cada una de ellas.

Con buen criterio, los miembros del “Movimiento Seglar de Jubilados y mayores –VIDA ASCENDENTE-“, van a dedicar todos sus esfuerzos e inquietudes a volver a recuperar todo el valor, que es mucho, de cada una de las partes de la Eucaristía.

Simplemente, con que pusiéramos en práctica las normas que dan sentido a la celebración, esta ganaría mucho. Recoge entre otras: “Es más que una simple reunión material de cumplimiento;  nos reunimos para ser una comunidad celebrante, que escucha la Palabra y celebra la Eucaristía. La asamblea tiene el papel mas relevante de la Celebración; amén del Sacerdote que representa a Jesucristo, la asamblea tiene un papel muy trascendente de: celebrar, escuchar, orar, bendecir, aclamar y dar gracias”.

Y sugiere unos detalles concretos. Puntualidad, cercanía al altar, expresar deseo de acogida a los que te rodean, participar en saludos, cánticos, aclamaciones, escucha atenta... Vivir el encuentro personal con el Señor. Actualizar la muerte y la Resurrección del Señor en nuestras vidas. Y transmitir a nuestro alrededor  lo recibido.

Sí. Ya se que todo esto nos lo sabemos desde siempre. ¿Pero lo vivimos?, ¿lo practicamos? Confieso que la rutina invade muchas de nuestras celebraciones, a las que asistimos de forma indolente y rutinaria.

Les recomiendo que lean y pongan en práctica las recomendaciones de este librito. En mi grupo lo estamos haciendo. Creo que con provecho.

Termino recogiendo las palabras de Gloria Fuertes recogidas en este texto.

Alto profundo es esto que nos une, esto que nos devora
y que nos crea; ya se puede vivir teniendo el alma cogida
por el alma del que esperas