Yo me declaro culpable

TESTIMONIO (2)

Sí...muy culpable. Porque le vi vagabundear en la noche, y no se me ocurrió ser estrella para su oscuridad.

Soy culpable. Vi sus ojos acristalados e inexpresivos, y esquivé su mirada, pero no se los abrí a esta ruda realidad.

Sí... sé que soy culpable; estaba tirado en la calle, y no le ofrecí mi mano para levantarse.

Cuando trató de hablarme...y aligeré el paso, para no oír su voz, en demanda de ayuda... por ello me declaro culpable.

Me extrañó verle siempre con blusas de mangas largas, y a pesar de mis sospechas...no le pregunté; ahogué mis dudas en el silencio. ¿Creéis acaso que bastaba con seguir nutriendo sus mentiras?

Pues sí, eso fue lo que yo hice... hasta que una mañana dejé de verle a mi puerta, acurrucado, esperando para pedirme unas monedas o un cigarrillo... ¡Dios, le había matado! Le administré una sobredosis de mi indiferencia.

Por favor, si tú te encuentras en tu camino a un solitario buscador de estrellas, que destrozan sus venas... no le abandones, ni sientas vergüenza. Tiéndele tu mano, no hay peor muerte que la sobredosis de indiferencia...

Ayúdale a ver que el Universo está plagado de estrellas, y no negras... ofrécesela...No te arrepentirás