Hace unos días me encontré con una experiencia singular durante el velatorio de una difunta, que me hizo reflexionar sobre la convivencia familiar en amor y armonía con deseos de eternidad.

Amor eterno

El esposo no tenía consuelo. Tras más de sesenta años de feliz matrimonio, acababa de fallecer su querida esposa. ¡Padre mío! ¿Por qué? Podías haberla dejado un poco más con nosotros, decía ante el féretro de su esposa de más de noventa años de vida mortal.

¡Qué belleza! ¡Qué hermosura! Contemplar aquella familia llena de vida de amor frente a aquel cadáver cuyo semblante parecía no estar más que durmiendo un plácido sueño, el sueño eterno de los hijos de Dios que entran en la Vida.

Ante un testimonio así, se entremezclan los sentimientos; la tristeza por la pérdida y el dolor de la familia y la admiración y la paz que irradian el amor eterno.

En una sociedad en la que no todos tienen a sus mayores en tal alta estima, ejemplos como éste nos reconcilian con la bondad y el amor reflejo del Altísimo.

Parece entonces que sí, que es posible, que todavía es posible. Que vivir y convivir juntos y felices en armonía familiar es algo no sólo deseable sino posible, real, que no se trata de ninguna utopía.

El esposo nos mostraba tres imágenes, muy desgastadas por el uso, una del Señor coronado de espinas, otra de su Madre Santísima y la tercera de santa Gema Galgani, a la que debían una visita, por lo que se quejaba el hombre de no poderlo realizar ya junto a su esposa.

Ésta es la religiosidad que me atrae, la que ante el dolor no se aparta de la fe en Dios aunque le surjan múltiples dudas.

Toda una vida juntos, creciendo en el amor hasta tal punto que el esposo se peguntaba: ¿Por qué Señor no me has llevado a mí con ella? Eso es muy difícil que ocurra, le decíamos, pero él, firme en su deseo de no separarse jamás de su esposa, nos contaba una historia de un matrimonio en la que uno de los cónyuges murió y a las pocas hora murió el otro, con lo que al día siguiente fueron enterrados juntos.

Un amor así, vale la pena. Amor eterno.