Los planes de Dios con cierta frecuencia distan de lo que la lógica del mundo pretende imponer como razonable.

Presencia de Dios

La alegría que brota del corazón del creyente surge del encuentro con Cristo.   De la acción del Espíritu Santo en la vida.  De la entrañable misericordia de nuestro Dios Padre.  No del encuentro con lo mundano, con lo corruptible. El consuelo que Dios Trinidad ofrece para la vida del cristiano es incomparable a otro tipo de descanso que el mundo pueda ofrecer.  Su presencia entre nosotros es alentadora. Conviene recordarlo a tiempo y destiempo.  Máxime cuando nuestras ocupaciones diarias y propuestas pueden apuntar en una dirección opuesta a los planes de Dios.