Parece mentira que, en el siglo XXI, algunos seres humanos, sigan comportándose de manera tan deshumanizada, como acabamos de ver en unas imágenes en la televisión.
¿Que pasa por la mente de esas personas? ¿Que sentimientos albergan en su corazón?.
Ver a unas pobres mujeres humilladas de esa manera, arrojándoles las monedas para que las recojan del suelo, es un acto de tal vileza que no tiene nombre.
Para mí tiene una doble lectura: la primera, un acto con grandes tintes machistas. No sé si sus acciones habrían sido las mismas si, en lugar de mujeres, hubiesen sido hombres,
La segunda, con independencia del sexo, es imperdonable: que se humille a un ser humano de esa manera, sintiéndose superior por disponer de unas monedas y poder tirárselas a la cara, burlándose de su desgracia.
Ellos se habrán vuelto para su país orgullosos de sus actos. Para mí y para toda persona de bien es incalificable.
Y son jóvenes,que hipotéticamente se mueven por el deporte. Estoy segura que la mayoría de aficionados del PSV, condenan estos actos como no puede ser de otra manera. Esto nos debe hacer reflexionar a todos sobre qué es lo que estamos haciendo mal, para que una parte de la juventud se comporte de esa manera.
Juventud que, por otra parte, son el futuro motor de cada una de sus naciones respectivas.
Pero claro, ¿qué ejemplo les mostramos con las imágenes de los refugiados? Ver a esos pobres niños, que no tienen culpa absolutamente de nada, sin comida, empapados de agua por la lluvia o porque se ven obligados a cruzar a un río para ir a no se sabe dónde. Esos ancianos y familias desorientados, sin saber que va a ser de ellos.
Yo ya me niego a ver más imágenes, lo confieso, pero es que me siento tan impotente, tan inútil y, al mismo tiempo, a fuerza de ver las mismas, te acostumbras a ellas y a eso me niego.
Creo que a la humanidad hay que cambiarle el nombre. Aunque, gracias a Dios, sí que hay muchísimos voluntarios, atendiendo todas las necesidades que pueden.
Que Dios los bendiga o todos
