Resulta difícil analizar de manera ecuánime los insultos de Willy Toledo a la Virgen del Pilar. Por supuesto, es incuestionable que no se refiere a una determinada advocación o devoción determinada, sino al mundo del cristianismo en general que él, Willy , y sus camaradas consideran alienante y deshumanizadora. Los camaradas de Willy han perdido las perspectivas. Analizan el mundo contemporáneo con mirada decimonónica. No implica esta aseveración ni el más mínimo reproche al socialismo marxista. Ellos sienten la frustración de su historia tan reciente como violenta. Nosotros, los cristianos, sentimos no haber sabido llevar a Cristo Jesús en el día a día de nuestro compromiso y voluntad. Hoy, el mundo se enfrenta a un estado de vaciedad sin precedentes.
Muchos pensadores coinciden en que la cultura contemporánea ha perdido “los porqués”, o sea, los razonamientos previos a la acción. Una vaciedad universal nos envuelve.
¿Qué sentido tienen los insultos de Willy Toledo? Trato de deducir que forman parte del primitivo pensamiento marxista que consideró a la religión como “el opio del pueblo”. La religión viene a ser, en el pensamiento marxista, un elemento inhibidor de la lucha por la igualdad de los seres humanos. O sea, el sentimiento religión crea en las gentes la ilusiones de una supuesta vida eterna y feliz que las adormece. En esta espera, se pierden la dimensión de la justicia necesaria, perentoria, aquí y ahora.
Parece que esta reflexión ha cristalizado en el pensamiento neo marxistas. Se han abandonado muchos postulados primitivos, originarios, pero persiste el impulso antirreligioso.
Quizá, por seguir el camino de las reflexiones, podríamos decir que la religión es un deseo, una sed, que acompaña, consciente o inconscientemente al ser humano durante toda su vida. San Agustín decía “nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti”
Podríamos, quizá, agregar que el cristianismo está lejos de los efectos adormecedores del opio. Todo lo contrario. El Cristianismo es un hacerse realidad el Amor de Dios en el corazón humano. El Amor no duerme. Es el más activo de los sentimientos humanos.
Digamos para terminar que el Cristianismo ni siquiera, y al pie de la letra, es una Religión sino una nueva vida en la compañía del Señor Jesús.
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