II.- Consideraciones sobre la dinámica y evolución del consumo
Como tienes grabados en tu cerebro experiencias placenteras y gratificantes que de vez en cuando te vienen al "coco”, tienes que aprender a quitártelo de tu mente: sabes que fueron fugaces y superficiales. En cualquier caso, la droga, independientemente del daño que a ti y a tu familia ha provocado, no te ha aportado absolutamente nada positivo, no te ha solucionado ningún problema, te ha añadido muchos y ha agravado los que previamente tenías. Así que no pierdas el tiempo en falsas añoranzas. No dejes que entren en tu mente pensamientos de consumo, porque la droga está a tu alrededor” como león rugiente, buscando a quién devorar” y esto no es una expresión para potenciar miedo sino para señalar terapéuticamente, que no se debe bajar la guardia, porque aunque lleves varios meses sin consumir, la droga ha deteriorado tu sistema nervioso central y a las sustancias químicas que hacen posible tu vida emocional, afectiva y sentimental.
Tu familia debe conocer todas estas fases, para que te animen y no te agobien, ni te metan "bullones" a destiempo, aunque eso no significa que no te vigilen y te exijan cumplir los objetivos terapéuticos que los técnicos te proyectan. Durante un tiempo también te sentirás raro, como un zombi, ¡a pesar de que casi no te acuerdas de la droga!, pues el consumo se asocia generalmente a carencias neuropsicológicas que aparecen algún tiempo después y así tendrás fallos de memoria; se te olvidarán cosas, incluso importantes, y que los demás se lo achacarán a que te falta responsabilidad; muchos días sólo tendrás ganas de estar acostado, porque “no puedo ni con mi alma”; te costará mucho concentrarte, por lo que te será difícil comprender muchas cosas y esto te puede producir una cierta ansiedad; experimentarás cierto miedo a enfrentarte a situaciones nuevas y por lo mismo te "mosqueas" y, en general, la inseguridad puede marcar, durante algún tiempo, tu dinámica social : es la consecuencia de las heridas que la droga te ha producido en tu cerebro, es decir en tus raíces. Esta es una de las razones por que no debes abandonar el tratamiento. Tu familia también debe entender que no basta con levantar al que ha tropezado, sino que después es preciso sostenerlo.
Pero el mayor peligro que debes afrontar y superar es la depresión, que aparece como la puerta de entrada más directa para volver al consumo. No dejes que entre en tu mente la depresión, no consientas que esto suceda. Tendrás que hacer un continuo esfuerzo de voluntad para evitar que ésta otra enfermedad te afecte y la mejor manera, además de tu tratamiento psicológico-social-farmacológico, es reforzar y potenciar las razones profundas por las que quieres dejar las drogas definitivamente, y evitar con todas tus fuerzas, la idea de que, un consumo esporádico te puede ayudar en los momentos en que te encuentras bajo de ánimo: es un auténtico riesgo de perder lo que tienes conseguido, y una recaída es, en muchas ocasiones, volver a empezar.
“¡Tío, qué difícil me lo pones!” Esta es la realidad y tienes que admitir desde ¡ya!, que los años gastados en el consumo de drogas te van a retrasar en tu normalización social y encontrarás más dificultad para encontrar y desarrollar tu trabajo, porque has perdido cierta capacidad psíquica para enfrentarte a los problemas e incluso te encuentras muy sensible a cualquier cosa que te hacen; no olvides que estás en una convalecencia y tienes todo como en carne viva: cualquier frustración se magnifica. Pero todo se va recuperando, siempre que mantengas las ideas claras y reafirmes tus propósitos día a día. Tienes que exigirte una disciplina de vida, aceptar responsabilidades y cuidar las relaciones antiguas, porque has dejado atrás una historia con muchos enemigos y principalmente con amigos instrumentales, que definen la más superficial de las amistades, así que la droga ni olerla, pero tampoco debes oler nada de lo que se relacione con ella.
A pesar de todo, la enfermedad de la droga es de larga duración, así que si alguna vez consumes, no dejes sitio al desaliento, sino aprovecha la ocasión para analizar las causas y eliminarlas. Toda persona descubre sus posibilidades cuando se mide con los obstáculos y desde luego quien no se ha caído, tampoco sabe cómo levantarse. En muchas ocasiones no podrás elegir entre sonrisas y lágrimas, sino entre estas últimas, pero no dudes que existen lágrimas más fructíferas y hermosas que la mejor de las sonrisas. En todo caso, piensa que las nubes más negras, son las que sueltan el agua más abundante y limpia.
Te afirmo con rotundidad, que todo lo que pienses como posible, serás capaz de conseguirlo si lo persigues con perseverancia y entonces “brillará en tu mirar la luz del sol y dejarás de vivir sin esperanza…porque la causa está ya ganada”.
